Home Deportes 5 lecciones de éxito de los Dodgers en Los Ángeles en 2017

5 lecciones de éxito de los Dodgers en Los Ángeles en 2017

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partir de hoy, 3 de octubre de 2017, diez equipos disputarán los playoffs de la postemporada del beisbol buscando llegar a la Serie Mundial. Es imposible saber qué sucederá, pero algo resulta indiscutible: ha sido un placer absoluto ver a los Dodgers de Los Ángeles jugar esta temporada.

¿Qué podemos aprender de ellos? ¿Qué lecciones nos deja la novena que sueña, quizás más que nunca, con darle a Los Ángeles un título tras una cruenta espera de 29 años?

1.- CONSTRUYE DESDE LA BASE Y SÉ PACIENTE.
A nadie le sorprende que los Dodgers sean un equipo fuerte esta temporada. De hecho, llevan varios años siéndolo. Contando ésta, son cinco las postemporadas en las que han participado de manera ininterrumpida… aunque no han logrado regresar a la Serie Mundial desde 1988.

Hace tan solo seis años el panorama para el equipo era desolador: en junio de 2011 los Dodgers se declararon en bancarrota tras una rencilla entre el dueño del equipo, Frank McCourt, y Bud Selig, el comisionado de la MLB (equivalente al Director General de las Grandes Ligas). ¿El problema? Una serie de eventos confusos relativos al divorcio de McCourt con su esposa que impactaron las finanzas del equipo, la poca claridad en torno al valor de los derechos de transmisión por televisión de los partidos en vivo y la sospecha de una posible evasión de impuestos. McCourt perdió el derecho de propiedad y los Dodgers fueron puestos en venta. El 28 de marzo de 2012 un grupo de inversionistas encabezado por el ex basquetbolista, Magic Johnson, adquirió al equipo por $2 mil millones de dólares e inició una total transformación con una solo objetivo en mente: ganar de nuevo una Serie Mundial.

El brío revitalizado de la nueva administración se sintió de inmediato y para octubre de 2013, el equipo estaba de vuelta en la postemporada luego de una ausencia de tres años. El cambio en los Dodgers fue absoluto: nuevos administradores, nuevos entrenadores e incremento de la nómina para atraer y retener talento. En 2014 la organización contrató como Director General a Farhan Zaidi, un americano-canadiense de origen paquistaní que trabajó varios años en los Atléticos de Oakland bajo el mando de Billy Beane (famoso por el libro y la película Moneyball). Zaidi comenzó a vislumbrar el camino hacia la Serie Mundial y a hacer los ajustes necesarios, consciente de que el trabajo diario y la paciencia son la única fórmula para llegar a la anhelada meta en un ambiente tan competitivo como las Grandes Ligas.

¿Qué puedes aprender de esto? A veces tendemos a conservar las estructuras operacionales que heredamos del pasado por miedo al cambio. Hay momentos en que factores externos nos obligan a ajustarlas y podemos llevarnos enormes sorpresas cuando esto sucede. Aquellos procesos que creíamos que colapsarían al ser modificados se mantiene funcionando y adquiere un ritmo distinto y refrescante. Recomendación: atrévete a hacer cambios en tu equipo de trabajo, aunque no parezcan obligados. ¡Rompe la rutina y sorpréndete!

2.- NO TODO DEPENDE DE TU MEJOR HOMBRE
Hoy por hoy el mejor lanzador de las Grandes Ligas se llama Clayton Kershaw y juega en los Dodgers de Los Ángeles. El desempeño de este hombre se acerca a la perfección en un deporte en donde lo perfecto no existe, en donde las variables que se combinan para alcanzar el éxito son demasiadas, en donde las cosas parecen complicarse lanzamiento tras lanzamiento, entrada tras entrada.

Kershaw debutó con el equipo en 2008 y se convirtió en la piedra angular del futuro de la organización. Su récord de juegos ganados por temporada es impresionante (cerró el 2017 con 18 ganados, cuatro perdidos), y sin embargo el hombre tiene un punto débil: la postemporada. En las nueve series que le ha tocado disputar, su récord es de cuatro partidos ganados y siete perdidos, dándole a su carrera un tinte de falibilidad que lo hace aún más interesante.

Para compensar esto, los Dodgers robustecieron su roster de lanzadores con los mejores hombres, reduciendo así la presión que la estrella indiscutible del equipo sentía en momentos clave. Además de Kershaw, el equipo cuenta entre sus abridores con Alex Wood, Rich Hill, Yu Darvish, y Ryu Hyun-jin; conjuntamente tienen una ERA —promedio de carreras permitidas por juego— de 3.38, tan solo superado por el de los Indios de Cleveland en la Liga Americana de 3.30.

¿Cómo le irá a Kershaw en los playoffs de 2017? Lo empezaremos a descubrir el viernes seis de octubre cuando se enfrente al ganador del Comodín de la Liga Nacional, disputado entre los Rockies de Colorado y los Diamondbacks de Arizona, en el primer juego de la Serie Divisional.

¿Qué puedes aprender de esto? Siempre es fácil confiar en tu mejor elemento; lanzarlo al campo de batalla en el momento más cruento. Aunque parezca infalible, no lo es. Construye un equipo para que sus integrantes se den soporte mutuo y asigna tareas complejas a aquellos que crees que no las pueden resolver. Podrías darte cuenta de que el brillo de tu equipo no lo genera una sola estrella.

3.- RECONOCE EL TALENTO EN DONDE OTROS NO LO VEN
Si la historia de un hombre en el equipo llama la atención, es la del tercera base, Justin Turner. “Te puedes enojar o puedes ponerte a trabajar,” es la frase con la que Turner describe su filosofía de vida. Durante mucho tiempo él pudo haber estado enojado: pasó los primeros siete años de su carrera en las Grandes Ligas sin figurar. Llamaba la atención por su peculiar aspecto —pelirrojo, cabello largo y barba súper poblada— y por ser capaz de jugar casi en cualquier posición. Pasó dos años en los Orioles de Baltimore y cuatro años en los Mets de Nueva York, brillando ocasionalmente, apreciado por sus compañeros de equipo, pero sin que los directivos vislumbraran su verdadero potencial.

En 2013 los Mets lo dejaron ir y Turner comenzó a temer que su carrera terminaría. Sin equipo en las grandes ligas, aceptó una invitación para jugar con los Titans de Fullerton, equipo de la universidad de Caltech, y terminó platicando en el dugout con Tim Wallach quien formaba parte del equipo de entrenadores de los Dodgers. Wallach lo puso en contacto con Ned Colleti, el anterior Director General de los Dodgers, quien vio algo que los demás equipos jamás vislumbraron: las habilidades de liderazgo de Turner. Lo contrataron e inició la temporada 2014 siendo parte del equipo.

Hoy Turner no sólo ha jugado mejor que nunca (terminó la temporada regular como el quinto mejor bateador de las grandes ligas) sino que es el líder indiscutible del equipo. Los jóvenes se le acercan para aprender y los veteranos admiran y respetan su estilo desenfadado, positivo, siempre en pro de la organización. Para acabar pronto: hoy Justin Turner se ha convertido ya en una leyenda en Los Ángeles.

¿Qué puedes aprender de esto? Date tiempo para ver más allá de lo evidente. En el día a día laboral solemos quedarnos con las ideas preconcebidas que tenemos de nuestro equipo, de nuestra gente. Cometemos el error de tener prejuicios por actos del pasado que no deberían definir a los elementos que conforman nuestro equipo. Obsérvalos, conócelos, escúchalos e imagínalos desempeñando un rol distinto al que les has asignado. Y cuídalos, pues posiblemente haya alguien allá afuera que vea en ellos algo que tú no quieres ver; alguien que les brindará la oportunidad de su vida para que lleven su empresa a otro nivel.

4.- DALE CONTINUIDAD A TU EQUIPO DE TRABAJO
El cambio es bueno. Y es cierto… pero no en exceso. Una vez que has redefinido estructuras, contratado gente distinta, traído al nuevo entrenador de bateo, es necesario que el equipo madure, que trabaje, que libre batallas, que tenga éxitos, pero también —¡muchos! — errores. El historial de los Dodgers en postemporada, ya bajo el mando de la nueva administración, no es bueno. En 2013 y 2014 fueron eliminados por los Cardenales de San Luis (una vez en la Serie de Campeonato, la otra en la Serie Divisional), en 2015 perdieron ante los Mets de Nueva York en la Serie Divisional y en el 2016 fueron eliminados por los Cubs de Chicago. Pese a eso, 21 de los 26 hombres que jugaron esa última serie el año anterior siguen formando parte del equipo. La organización fue reforzada, pero las piezas que se identificaron como clave hace años, desempeña aún el mismo papel sabiendo que, pese a todo, la organización confía en ellos.

¿Qué puedes aprender de esto? No desesperes. Confía en tu plan, en tu gente, en tu equipo. Confía en ti. Si trazaste un plan, respétalo. No lo cambies de manera desesperada. Las cosas, normalmente, requieren de mucho trabajo, de mucho esfuerzo. Sé analítico, sé objetivo y no te dejes vencer. Reconoce los avances, celébralos y recuerda que el encanto del viaje se encuentra realmente en el trayecto, no en la meta.

5. TRISTE REALIDAD: HABRÁ MALAS RACHAS
El 29 de agosto la revista Sports Illustrated presentó en portada una imagen de Justin Turner cubierto de gloria (bueno, en verdad era Gatorade tras haber hecho que su equipo ganara un partido en la última entrada) y un balazo que decía: Best. Team. Ever? — algo así como Mejor. Equipo. ¿De la historia? Para esa fecha los Dodgers tenían un récord de 87 partidos ganados y 35 perdidos, colocándose en posibilidad de romper la marca de 116 juegos ganados por un equipo en una sola temporada (de los Cubs de Chicago en 1906 y los Marineros de Seattle en 2001). Para entonces habían asegurado prácticamente su lugar en la postemporada y jugaban como nadie nunca lo imaginó. Entonces, lo impensable sucedió: los Dodgers hilaron una racha de doce derrotas consecutivas; la mayor en la historia del equipo.

La presión sobre Dave Roberts, el actual entrenador, era descomunal. Él simplemente guardó la calma y noche tras noche, derrota tras derrota, declaró lo que creía era una verdad: “Vamos a ganar la División”.

Y así sucedió.

Y para tranquilizar a la fanaticada y a la prensa, el equipo cerró la temporada ganando ocho de los últimos diez partidos que jugó.

¿Qué puedes aprender de esto? Aunque haya rachas extraordinarias, nada estará por siempre ganado. Tarde o temprano los días difíciles vendrán, el secreto está en sobrepasarlos, en no desanimarse, en seguir creyendo en uno mismo sin importar lo que digan los demás. En seguir creyendo que es posible cumplir con los objetivos, aunque en el camino haya tropiezos, lágrimas y dolor. En hacer lo que los Dodgers del 2017 han hecho de manera ejemplar: creer en sí mismos.

Y en nadie más.

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