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Los Ángeles (EE.UU.), 2 jul (EFE).- Las protestas en California de grupos contra la llegada de menores centroamericanos, especialmente los incidentes del martes en Murrieta, provocaron hoy la reacción de los defensores de los indocumentados a favor de la reforma migratoria en EE.UU.

En Murrieta, al sur de Los Ángeles, decenas de manifestantes continuaban protestando este miércoles contra el ingreso de los inmigrantes a un centro de la Patrulla Fronteriza, tras bloquear el martes la entrada de tres autobuses con menores y forzar su traslado a Otay Mesa, en San Ysidro.

Las autoridades de Murrieta esperan refuerzos desde el Condado de Riverside y de la Patrulla de Caminos de California para dar paso a los autobuses y alojar cuanto antes a los menores centroamericanos, según declaró el jefe de la Policía local, Sean Hadden.

Aunque las protestas son aún incipientes y las autoridades no han tenido problemas para controlarlas, también han puesto de manifiesto el descontento de los ciudadanos por una situación que el Gobierno del presidente de EE.UU., Barack Obama, ha calificado como “crisis humanitaria”.

“La respuesta de la Administración Obama al incremento de extranjeros ilegales en la frontera es moverlos a centros de detención alrededor de todo el país antes de liberarlos”, denunció en un comunicado Jo Wideman, directora ejecutiva de Californianos por la Estabilización de la Población (CAPS, en inglés).

Según criticó la activista, la reubicación de los inmigrantes “es un intento para alejarlos de los ojos del público y evitar la crítica por la crisis que ello ha creado”.

Los defensores de los indocumentados alegan que las oleadas de inmigrantes y menores que han llegado a la frontera entre EE.UU. y México, especialmente en el estado de Texas, son el resultado de la falta de acción del Congreso federal para aprobar una reforma a la ley de inmigración que consideran necesaria y urgente.

Los grupos defensores de los inmigrantes han manifestado su descontento ante los líderes de la Cámara de Representantes de EE.UU. por no impulsar un proyecto de reforma de inmigración.

“Nadie debería conocer mejor la importancia de la reforma de inmigración que nuestro nuevo líder de la mayoría de la Cámara, Kevin McCarthy”, afirmó este miércoles en un comunicado Arturo Rodríguez, presidente del sindicato Unión de Campesinos (UFW, en inglés).

“Pero él se ha decidido en contra de una llamada para votar sobre la reforma inmigración este año. Señor McCarthy: usted ha desatendido su función como líder del Congreso y sus constituyentes y el país merecen un voto”, criticó Rodríguez.

Sin embargo, para Martha Arévalo, directora ejecutiva del Centro de Recursos Centroamericanos, CARECEN, los centros de detención no son el lugar adecuado para las familias inmigrantes.

“Quisiéramos que fueran a una instalación equipada adecuadamente y, si son familias, que fueran a instituciones donde tienen los servicios sociales y psicológicos que los puedan ayudar a superar los traumas que han sufrido en tránsito por otros países”, declaró la activista a Efe.

Arévalo mostró su inquietud por que esas familias y menores están siendo trasladados a centros de detención donde hay menos congestión, pero que no están cerca del lugar donde residen los familiares que pudieran encargarse de ellos.

“Nos preocupa, porque a veces los trasladan a lugares donde están más lejos de sus familiares, y si ellos los quieren rescatar o sacarlos de la detención están muy lejos”.

La inacción de las autoridades mexicanas, que están permitiendo el paso diariamente de miles de inmigrantes indocumentados provenientes de Centroamérica, ha sido igualmente criticada.

Organizaciones a favor del control de la inmigración ilegal, como NumbersUSA y CAPS, han pedido que México tome un papel activo para detener los inmigrantes centroamericanos que atraviesan el país para entrar en Estados Unidos.

El comisionado nacional mexicano para la Seguridad, Alejandro Rubido, anunció el jueves ante corresponsales extranjeros en México que reforzará las medidas para reducir el flujo de menores que intentan cruzar la frontera de Estados Unidos.

Rubido señaló que el incremento de menores no acompañados que buscan entrar en los Estados Unidos fue la respuesta a un “rumor total y absolutamente infundado que tuvo eco en los países centroamericanos”, según el cual la aprobación de una reforma migratoria en EEUU los protegería.

No obstante, dada la “permisividad” conocida de algunas autoridades mexicanas en los puestos de control, así como la injerencia de los carteles del narcotráfico en el manejo del flujo de inmigrantes, no se espera mayor efecto inmediato de las medidas propuestas por Rubido.

El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. calcula que el número de menores llegados al país puede alcanzar los 90.000 antes de finalizar el año fiscal. EFE

Activistas exigen reforma migratoria y continúan protestas

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