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En una unidad de cuidados intensivos, en el hospital St. Jude, en Memphis, Tennessee, Josh Hardy vomita sangre… un virus le está comiendo el cuerpo, y su corazón e hígado están a punto de estallar. Desde que tenía 9 meses ha sufrido varias formas de cáncer… pero hoy su cuerpecito de siete años está siendo consumido por una infección producida por un adenovirus. Los padres ya no saben que hacer.

Pero él no tendría que seguir sufriendo, ya que existe una medicina, brincidofovir, que podría salvarle la vida. El problema es que es una medicina experimental, y la farmacéutica que la fabrica (Chimerix) dice que si le dan la medicina a Josh se atrasaría su ingreso en el mercado, y ello causaría pérdidas en las inversiones de las empresas. Cada día adicional, les cuesta mucho a la firma, dicen ellos. Quieren llegar al mercado con el brincidofovir en 2016, y cada caso especial los atrasa.

Los padres de Josh han creado un sitio en Facebook: “SaveJoshHardy”, para crear un movimiento nacional que obligue a la compañía a darle la medicina a Josh.

La Agencia de Alimentos y Medicinas (Food and Drug Administration), dice que “si alguien tiene una enfermedad que amenaza inmediatamente su vida y todos los otros tratamientos fracasaron, puede pedir a una farmacéutica un medicamento experimental que está bajo estudios y aún no ha sido aprobado”. En el 2013, la FDA aprobó 974 casos.

Según CNN, el costo de la empresa para salvar a Josh, sería de unos 50,000 dólares. Pero el presidente y CEO de la misma dice: “Si fuese uno, pero después de Josh vendrán muchos…”

Los médicos en el hospital de niños St. Jude en Memphis, han estado pidiendo la droga desde el 12 de febrero. Y siempre les dicen que no. Visitemos el sitio SaveJoshHardy en facebook y unámonos para darle lo que merece cualquier niño, una esperanza y un alivio y obligar a Chimerix a que deje de pensar por un momento en sus bolsillos, y tengan alguna compasión.

Alcemos nuestras voces por Josh

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