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Alerta máxima por el volcán Calbuco

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Otra vez un volcán chileno provoca pánico en las ciudades de la Cordillera. Ayer, cerca de las 18, entró en erupción el Calbuco, ubicado a 70 kilómetros de Bariloche. La boca del volcán expulsó toneladas de material que se tradujo en una columna de 10 kilómetros de altura que comenzó a llegar a la Argentina pasadas las 19. Las primeras cenizas cayeron pasadas las 23.30 a Villa La Angostura y San Martín de los Andes –el lago Lacar estaba cubierto de blanco–. Se trata de una muy fina capa de polvo volcánico que por ahora difiere en su consistencia de la ceniza caída en el 2011 cuando entró en actividad el Puyehue y se hacía incómodo respirar sin barbijo.

Pasada la 1.30 esta madrugada, se registró el segundo proceso eruptivo en el volcán Calbuco. El cráter lanzó una inmensa bocanada de cenizas e iluminó el cielo con una espectacular llamarada fogosa. Los rayos sobre la cima del monte, producto del roce entre la columna de cenizas y el aire, completaron el cuadro infernal.

A través de Twitter, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile confirmó la segunda erupción del Cabulco e informó que se trata de un evento más enérgico que el primero.

Las autoridades de la villa convocaron a un Comité de Emergencia que trabajó en la anterior erupción, con el fin de prepararse para un escenario aun más complejo.

Aconsejan mantener en los hogares los elementos básicos para estos casos: barbijo, agua y velas. Se esperaba que pasada la media noche las cenizas también se hicieran presentes en Bariloche, donde la población permanecía en alerta.

En muchos de los negocios de la ciudad rionegrina se habían acabado las aguas minerales y los barbijos. También algunas estaciones de servicio se quedaron sin combustible después de que cientos de coches acudieron a llenar sus tanques ante el temor de que se cerrarán las rutas.

Horas antes, la intendenta de Bariloche, María Eugenia Martini, había anunciado la suspensión de los vuelos y de las clases. En Chile, en tanto, ya habían declarado la alerta roja y evacuado a 1.500 personas.

En la memoria de la gente permanece intacta la experiencia de las cenizas del volcán Puyehue en 2011 que cubrieron la ciudad durante meses. Ayer, decenas de vecinos observaban, entre la curiosidad y el pánico, desde distintos puntos de la ciudad, el avance de una nube oscura y densa proveniente del Calbuco. Un impresionante hongo compuesto de humo, piedras y cenizas se levantó a lo lejos con inusitada fuerza. Los barilochenses ya saben de estos menesteres. El 4 de junio del 2011, a las 16.30, el Puyehue dejó a oscuras la ciudad como si alguien hubiera apagado el sol. Por eso, esta vez no dudaron en aprovisionarse. “¿Estás segura de que no va a pasar nada?”, le decía una vecina a la dependienta de un pequeño mercado en el kilómetro 5. “Nada, nada”, le respondía ella acariciándole el pelo. La región aún no se recupera ni económica ni emocionalmente del Puyehue.

El Calbuco tiene 2.015 metros de altitud y llevaba 43 años inactivo. Su última emisión de cenizas data de agosto de 1972. Está ubicado junto al lago Llanquihue y en la llamada Región de los Lagos chilena, una de las más turísticas del país.

Ayer, poco después de la primera erupción, el Servicio Nacional de Geología y Minería declaró la alerta roja porque la actividad volcánica representaba un serio peligro para la población. Más tarde, el gobierno de Michelle Bachelet decidió evacuar todas las localidades ubicadas a 20 kilómetros del volcán.

 

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