Advertisement

“Francisco, ¿tiene algo que hacer?”, le preguntó Julián Weich a Francisco, mientras esperaba que se afinara la conexión para la videoconferencia online y en simultáneo con estudiantes de cinco escuelas de los cinco continentes. “¿Voy y vuelvo?”, le retrucó el Papa a Julián, presentador del evento. Sentado frente a una cámara en el aula del Sínodo del Vaticano, Francisco esperó pacientemente la comunicación con chicos de Australia, Israel, Turquía, Sudáfrica y El Salvador. Fue su modo de poner en marcha la plataforma digital Scholas Social, que permite conectar a todas las escuelas del mundo y que fue presentada aquí el miércoles.

Scholas Occurrentes es una red global educativa impulsada por el Papa para acercar escuelas de geografías diversas y distantes y construir una cultura del encuentro y la inclusión a través del deporte, el arte y la tecnología. Francisco fue el primer Pontífice en hablar con cinco escuelas en cinco continentes en simultáneo.

Advertisemen

“Tenemos tiempo”, seguía bromeando Julián, mientras la comunicación se demoraba. “Tiempo y eternidad”, respondió Francisco. El clima era relajado. Frente a una platea que no le quitaba los ojos de encima se oían invitaciones: “¿Francisco, quiere un mate?” o “Hablemos de fútbol mientras…”.

Cuando la conexión dejó de hacerse esperar, Francisco habló con Cameron, un estudiante de Australia: “En la vida podés hacer dos cosas que son contrarias: tender puentes o levantar muros. Los muros separan, dividen. Los puentes acercan. ¿Qué pueden hacer? Seguir comunicándose. Comunicarse es dar, es generosidad, es respeto”, les dijo el Papa a Cameron y a sus compañeros.

Los chicos de Turquía le preguntaron por el futuro. “No tengo la bola de cristal que tienen las brujas para mirar el futuro –respondió–, pero te quiero decir una cosa: ¿sabés donde está el futuro? Está en tu corazón, en tu mente y en tus manos. El futuro lo tienen los jóvenes. Jóvenes con alas y jóvenes con raíces. Alas para volar, soñar, crear, y raíces para recibir de los mayores la sabiduría que nos dan los mayores”.

Desde Israel, Erial le contó a Francisco que en su colegio, en el sur de Tel Aviv, conviven católicos, judíos y musulmanes. “Veo que saben comunicarse en diversos idiomas desde la identidad de la propia religión. Sigan así”, los alentó. A Ernesto, de El Salvador, le advirtió: “Cuidado con las maras. Así como existen puentes, existen comunicaciones para destruir. Estén alertas. Defiéndanse entre ustedes”.

Hubo un mensaje final para los estudiantes que tuvieron su segundo de gloria al poder dialogar con Francisco: “No tengan miedo. En mi país hay una expresión, que es ‘No arruguen’ –dijo–. Tiendan puentes de paz, jueguen en equipo y hagan el futuro mejor. Adelante, con valentía. Hagan el futuro”.

“No arruguen, no tengan miedo”, les dijo el Papa a chicos de los 5 continentes