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Celia Cruz: habrá ¡azúcar! para rato

Parece un sueño, hace sólo 10 años que el mundo despidió con honores a la Guarachera de Cuba, Celia Cruz. Decirle adiós a la mujer que nos hizo guarachear y reír, y cantar… así de pronto no parecía tener sentido, como no tiene sentido ninguna muerte de la gente que uno ama… En un abrir y cerrar de ojos, su voz hizo silencio… pero fue sólo una pesadilla… las estrellas verdaderas nunca dejan de brillar. Su partida no representa una ausencia definitiva; al contrario, se ha convertido en la necesidad de reencontrarnos con sus canciones, con su son y con su ¡azúcar! Celia es una artista que supo romper las fronteras del ritmo y de la inmortalidad. Celia es de todos: sensible, visionaria, viva en el alma de la gente, en el cuero del tambor, en las manos del timbalero y en los pies del bailador”, así, como reza una de sus últimas canciones.

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Un tumor cerebral, fue la causa de su muerte en Nueva Jersey, Estados Unidos, hace una década, que nos parece aun siglo, y un segundo, porque Celia continuará traspasando el tiempo con su alegría. Su estado de salud se encontraba delicado y había sido intervenida quirúrgicamente, primero, por un quiste en el seno que resultó canceroso y luego, por el tumor. La vida de Celia, estuvo llena de luchas y todas las libró con esa energía que le era característica.

Buscando el cielo de la libertad, la Reina de la Salsa, Celia Cruz, salió de Cuba en 1960, siendo “ya era una estrella” y formaba parte de la Sonora Matancera; quince años después, comenzó su rumba como solista y con ella, una lluvia de agua bendita y de incontables éxitos.

Resulta imposible para quien desee narrar la existencia de esta célebre artista, dejar a un lado la salsa. Celia y este ritmo, se fusionaron y se convirtieron en una melodía única, irremplazable, llena de carnaval y de alegría. Con letras llenas de lecciones y el infaltable bongó, grabó más de 70 discos, que dan cuenta que La Guarachera, vivió cantando al borde de infinitos aplausos.

Haciendo un breve paseo por sus éxitos, uno se tropieza con los recuerdos de la artista de su isla y termina al ritmo de “Bemba Colorá” o “Por si acaso no regreso”; celebrando su “Gracia Divina” y  al calor de “Que le den candela” o tomando un impulso con su “Ríe, llora”, entre varias decenas más. En su trayectoria, están presentes los nombres más importantes de la historia de la salsa, como el rey de los timbales, Tito Puente, el judío maravilloso, Larry Harlow y  Willie Colón, entre otros. El recuerdo de Celia jamás morirá. Habrá ¡azúcar! Para rato.

Celia Cruz para rato
(Despachos combinados).