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Al día siguiente de que se celebrasen importantes primarias en 5 estados, la matemática y la inercia apuntaban a candidaturas de Trump y Clinton para las elecciones presidenciales de Estados Unidos. La cúpula del partido republicano dudaba entre aceptar al empresario o unirse en una alternativa improbable.

Hillary Clinton no tenía esa duda, y atacó a Trump el martes por la noche tras reforzar su posición contra su rival, Bernie Sanders, con una nueva hornada de victorias en las primarias demócratas.

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“Nuestro comandante en jefe debe ser capaz de defender nuestro país, no abochornarlo”. Dijo Clinton en un discurso que ignoró en gran parte a Sanders. “No podemos perder aquello que hizo grande a América en un principio”.

Clinton se impuso en Florida, Illinois, Ohio y North Carolina, lo que la coloca en una buena posición para convertirse en la primera mujer que logra la candidatura a la presidencia de uno de los grandes partidos. Por su parte, Trump, consolidó su condición de favorito republicano con victorias en Florida, North Carolina e Illinois, aunque perdió en Ohio ante el gobernador del estado, John Kasich. El recuento de votos continuaba en Missouri, donde las carreras de ambos partidos estaban demasiado ajustadas como para anunciar un ganador.

El senador por Florida Marco Rubio suspendió su otrora prometedora campaña tras una devastadora derrota en su estado natal que redujo el campo republicano a sólo tres aspirantes: Trump, Kasich y el senador por Texas Ted Cruz.

Incluso antes de los resultados del martes, un grupo de conservadores había convocado una reunión para plantear formas de detener a Trump, como celebrar una convención competitiva del partido o unirse en apoyo a un tercer candidato. Aunque no se ha identificado a ese tercer candidato, los asistentes a la reunión del jueves tenían previsto abordar problemas de acceso a las urnas, como el empleo de un tercer partido como vehículo o conseguir las firmas para una candidatura independiente.

Una persona familiarizada con estos planes confirmó la reunión bajo condición de anonimato, porque no estaba autorizada a comentar el asunto de forma pública.

Ni siquiera el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, republicano por Wisconsin, descartó la idea de ser reclutado por el partido en la convención.

“La gente dice, `¿qué hay de la convención competitiva?”‘, comentó Ryan en una entrevista con CNBC. “Yo digo, bueno, hay mucha gente que se presenta a presidente. Veremos. ¿Quién sabe?”.

Más de la mitad de los delegados se han asignado en las seis semanas de primarias ya transcurridas, y Trump es el único aspirante republicano con una trayectoria realista hacia los 1.237 delegados necesarios para obtener la candidatura por la ruta tradicional.

Kasich evitó un pleno de Trump al negarle el triunfo en Ohio. Pero después de los resultados del martes, es matemáticamente imposible que el gobernador de Ohio obtenga una mayoría de delegados antes de la convención nacional republicana en Ohio.

“Ningún candidato obtendrá 1.237 delegados”, indicó el estratega jefe de Kasich, John Weaver, en un comunicado poselectoral. Weaver indicó que Kasich está bien posicionado para conseguir delegados en las próximas primarias, para fortalecer su posición de cara a una convención competitiva.

Cruz está en mejor lugar que Kasich, pero también afronta un gran desafío en lo que a números se refiere, tras perder cuatro de cinco primarias el martes. El senador de Texas tendría que hacerse aproximadamente con el 75% de los delegados que quedan por asignar para obtener una mayoría de delegados, según las estimaciones de Associated Press.

Con Rubio fuera de la carrera, Cruz dijo que recibiría a los partidarios del senador por Florida “con los brazos abiertos”. El combativo conservador intentó presentar la carrera republicana como una batalla a dos entre él mismo y Trump.

En el bando demócrata, las victorias de Clinton fueron golpes para la campaña de Sanders y reforzaron el argumento de la ex secretaria de Estado de que ella es la mejor demócrata para enfrentarse al candidato republicano en las elecciones generales. Su victoria en Ohio en especial fue un alivio para su campaña, tras la inesperada victoria de Sanders en Michigan la semana pasada.

Clinton mantuvo sus buenos resultados entre votantes negros, un grupo clave para los demócratas en las elecciones generales.

La aspirante tiene al menos 1.561 delegados contando a los súper delegados, cargos electos y líderes del partido libres de apoyar al candidato a su elección. Sanders tiene al menos 800. Obtener la candidatura demócrata requiere 2.383 delegados.

La victoria de Trump en Florida elevó su total de delegados a 621. Cruz tiene 396 y Kasich 138. Rubio abandon la carrera con 168 delegados.

Clinton se mostró más dispuesta que la cúpula republican a reconocer la probabilidad de una candidatura de Trump, al advertir a sus seguidores que el magnate neoyorquino ha trazado un “camino muy peligroso” para el país.

Los votantes republicanos siguen respaldando las propuestas más polémicas de Trump. Dos tercios de los votantes en las primarias republicanas del martes dijeron apoyar un veto temporal a la entrada de musulmanes en Estados Unidos, según sondeos de salida.

“Hay una gran indignación, créanme, hay una gran indignación”, dijo Trump sobre los votantes.

AP

Cifras apuntan a las candidaturas de Clinton y Trump