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Usted no ve un anuncio de televisión de cigarrillos desde 1971: están prohibidos. Pero en los últimos años, los cigarrillos electrónicos han acaparado los anuncios en horario estelar. Se robaron la atención en los últimos comerciales del Súper Bowl, en los llamados late-night talk shows y en la ceremonia Golden Globes 2014. Una encuesta reciente muestra que el 60 por ciento de los estadounidenses están familiarizados con tales cigarrillos, y un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) dio a conocer que el llamado e-cigarette, que originalmente fue introducido al mercado para combatir la adicción al tabaco, está teniendo el efecto contrario entre los jóvenes, que han comenzado a fumarlo en una cifra record.

Pero ¿son los e-cigs realmente dañinos o son seguros?

Hoy por hoy nadie lo sabe a ciencia cierta. Sin embargo, no hay duda de que la nicotina que contienen es adictiva, lo cual es una razón por la que muchos expertos en salud pública se han alarmado. Entre sus preocupaciones: e-cigs podría atraer a los ex fumadores de nuevo a los cigarrillos convencionales, y son una puerta de entrada para los adolescentes que podrían posteriormente experimentar con el tabaco y otras drogas.

La Administración de Alimentos y Medicina de los Estados Unidos y la Unión Europea están tratando de responder a esas preguntas, ya que deberán decidir cómo regular esos productos. Por desgracia, tendrán que actuar antes de que las pruebas estén a su alcance.

Entre los médicos, el e-cig tiene sus detractores y los que lo apoyan. Quienes promueven su consumo afirman que, aunque crean hábito, son una alternativa mejor que los cigarrillos verdaderos, y pueden servir para ir dejando de fumar. Pero sus detractores señalan que no se sabe cuáles serán sus efectos a largo plazo y que un cigarrillo electrónico podría conducir a fumar uno real.

La venta de e-cigarrillos a menores no está autorizada, pero tampoco está prohibida.

El concepto detrás de e-cigs es inteligente: ya que supuestamente ofrecen toda la diversión de los cigarrillos típicos, sin sus peores peligros. Los E-cigs utilizan un pequeño espiral caliente para vaporizar una solución de nicotina en un aerosol. Al inhalar el vapor, los usuarios disfrutan de la misma satisfacción que obtendrían de un cigarrillo normal, pero no se exponen al tabaco, que se convierte en alquitrán cancerígeno cuando se quema.

Un estudio del departamento de Farmacología de la Universidad de California, en el 2009, alertó sobre un potencial impacto negativo de la nicotina en el desarrollo del cerebro adolescente, que puede alterar el estado de ánimo a largo plazo, y sobre todo, afectar con el tiempo las habilidades cognitivas de los jóvenes.

La decisión final de si fumarlos o no, es una cosa personal. (Despachos combinados.)

Cigarrillos o electrónicos ¿Qué es más dañino? 

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