Home Deportes Como ven a Miguel Cabrera sus compañeros en Detroit

Como ven a Miguel Cabrera sus compañeros en Detroit

SHARE

Uno no se puede olvidar de la primera vez que conoces aMiguel Cabrera.

Solo pregúntenle a cualquiera de sus compañeros en los Tigres de Detroit — en especial a los más jóvenes – y ellos te pueden decir que la novedad de jugar con uno de los mejores jugadores de la historia no se desvanece tan rápido.

Nick Castellanos se tomó una foto con él cuando tenía 11 años – la tiene guardada, en algún sitio – y entonces se reencontró con él de nuevo hace siete años cuando fue convocado a un partido de entrenamiento primaveral de Grandes Ligas. Este fue el mismo jugador que él observó ganar una Serie Mundial con su equipo local, los Marlins de Florida de 2003, y ahora él estaba bateando luego de Cabrera en la alineación de los Tigres. Catalogó la experiencia como “surreal.”

James McCann era apenas un receptor novato, sentado al final de la banca de los Tigres durante un partido en Cleveland en septiembre de 2014, cuando Cabrera se le acercó y le preguntó,” ¿quieres batear?”

McCann no entendía bien a dónde iba Cabrera con la pregunta, pero comoquiera le respondió que sí.

Entonces Cabrera fue donde el manager Brad Ausmus y le dijo que McCann iba a batear en su lugar.

“Yo no sé cuántas personas pueden decir que, en su primer turno al bate en Grandes Ligas, tuvieron la oportunidad de batear como emergente por un ganador de la Triple Corona”, dijo McCann en broma.

Incluso el prospecto de los Tigres JaCoby Jones no pudo esconder una sonrisa cuando recordó su primera interacción con el toletero venezolano de 32 años en esta primavera y ni siquiera tuvo una presentación formal.

Cabrera le preguntó ‘¿Qué edad tienes?’ entonces le dio una palmada en el trasero y siguió su camino.

El dos veces ganador del JMV de la LA, 10 veces Todos Estrellas y cuatro veces campeón bate de la Liga Americana es una estrella no solo por sus asombrosos números y producción ofensiva prolífica, sino también por su gran magnetismo. Su personalidad es contagiosa, su entusiasmo infantil para el juego no tiene rival, y eso es lo que hace que sea imposible el no verlo, incluso para los chicos que están alrededor de él todos los días.

“Él es como un chico de 10 años atrapado en el cuerpo de un adulto”, dijo el lanzador Jordan Zimmermann.

El relevista Blaine Hardy admite que durante un partido tuvo problemas para prestar atención y concentrarse en algún otro jugador aparte de Cabrera una vez el ganador de la Triple Corona en el 2012 se embasaba. Se ha ganado una reputación por su interacción juguetona con los contrarios, en ocasiones poniéndose a conversar amigablemente con un defensor de la primera base, y en otras veces sacándole la camiseta del uniforme al rival en broma. No solo es una señal de cuán genuínamente se divierte al jugar el juego, sino también es un indicativo de lo ampliamente respetado y querido que él es a lo largo de la liga.

“No todos los jugadores pueden salirse con la suya con algo así. Es definitivamente un asunto de estatura. Por lo mucho que ha jugado, y todo el éxito que ha tenido, los jugadores se sienten casi honrados cuando él se mete con ellos de esa forma”, explica Hardy. “Todo lo que uno puede hacer es irse a casa, llamar a tu esposa y decirle, ‘Miggy me sacó la camiseta hoy. Esa es la cosa más ‘cool’ que yo jamás haya visto'”.

Cabrera puede darse el lujo de embromar de esa forma – y salirse con la suya – no solo por el tipo de respeto que infunde a lo largo de la liga sino, prácticamente, porque sus instintos de béisbol son muy afilados. Porque a pesar de lo afable y tonto que pueda parecer, él puede alternar entre la broma y la intensidad ardiente en menos tiempo de lo que mucha gente le toma pestañear. Él está muy consciente de todo lo que le rodea en todo momento.

“Esa es la clave. Él entiende el ritmo del juego de forma excepcional”, dijo el intermedista Ian Kinsler. “Él entiende a dónde va a estar la pelota, dónde van a estar sus compañeros, dónde él tiene que estar, y trabaja adelantado a eso. Él sabe cuándo él tiene tiempo para bromear”.

Por el contrario, él sabe cuándo necesita enfocarse, y es posible que Kinsler entienda eso mejor que cualquier otro. Luego de jugar en el cuadro con Cabrera por dos temporadas completas, Kinsler dice que ambos se pueden comunicar casi exclusivamente a través de movimientos de cabeza y miradas.

Es, por mucho, una faceta mucho menos vistosa de su juego, y por esa razón a menudo se pasa por alto, pero las habilidades defensivas de Cabrera también son estelares. Él es un gran atleta con manos suaves y excelente inteligencia de béisbol. Al igual que muchos otros jugadores con números ofensivos superlativos, su perspicacia defensiva a menudo se pasa por alto.

“Yo pienso que los jugadores de béisbol en general no reciben suficiente crédito por sus instintos de béisbol porque las estadísticas son las que impulsan este juego y la gente pierde su apreciación por los instintos”, dijo Kinsler. “Pero los instintos de Miggy son tremendos”.

La destreza ofensiva es lo que todo el mundo puedo reconocer fácilmente, pero son los matices más sutiles del juego de Cabrera, y su persona, lo que lo hace realmente especial para aquellos que lo conocen mejor.

“Él es un jugador a quien le importa ser grandioso, no solo bueno”, dijo el jugador de 26 años José Iglesias, quien considera a Cabrera como su mentor. “Cuando estás en ese nivel y te preparas para ser mejor, eso es algo que uno aprecia. Incluso en el nivel que está, él quiere seguir mejorando”.

¿Otra cosa que la gente no aprecia lo suficiente?

Cuantos juegos disputa. Y hay una buena razón por la que la gente no se da cuenta de la cantidad de partidos que él juega cada año – especialmente las pasadas dos temporadas – a menos del 100 por ciento de condición física.

“La cosa sobre recibir crédito jugando lastimado es que la gente tiene que saber que uno está lastimado”, dijo Kinsler.

Cabrera nunca va a ser un jugador que vaya a dejar saber lo que le queja a diario. Básicamente los managers tienen que forzarlo a tomarse uno o dos días libres. Y ciertamente su producción tampoco no va a dar indicios de alguna lastimadura.

A pesar de jugar gran parte de la pasada temporada agobiado por un sinnúmero de lesiones – fue a la lista de lesionados por una lastimadura en la pantorrilla por primera vez en su carrera en julio, pero además tuvo que lidiar con problemas en el talón y la espalda – se las arregló para ganar un cetro de bateo.

Si fisicamente se puede poner un uniforme, él va a jugar. Y eso no se pierde de vista ante sus compañeros, jamás.

“Muy poca gente hace eso”, dijo el veterano Víctor Martínez. “La gente que quiere ganar”.

Y entonces, por supuesto, está el componente más obvio en el legado permanente de Cabrera: lo que es capaz de hacer en el plato.

“No existe un solo lanzamiento que uno le pueda hacer que él no pueda conectar y hacerte daño”, dijo Zimmermann. “Para mí, él es el mejor bateador en el deporte”.

Sus habilidades ofensivas son de otro mundo, y han sido así por tanto tiempo en el juego y con tanta consistencia, que a menudo se da por sentado. Los jugadores esperan que él produzca. Las actuaciones que podrían ser asombrosas para cualquier otro jugador, en cambio para él podrían ser algo pedestres.

“Es divertido. En los entrenamientos primaverales, Ian Kinsler está teniendo una gran pretemporada, o ves Bryan Holaday también está teniendo una primavera fenomenal, y lo primero que te preguntas es, ‘¿Cómo le va a Miggy en primavera?’ y entonces piensas, ‘Bueno, parece que lo está haciendo bien’, pero cuando miras sus números, te das cuenta que está bateando .400. Es algo sorprendente cómo uno se acostumbra a que Miggy tenga un éxito casi ridículo todo el tiempo, y por eso es que pasa casi inadvertido”, dijo Castellanos.

Como ven a Miguel Cabrera sus compañeros en Detroit

SHARE