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Conociendo nuestras raíces

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Parar esta muralla…

Nuestra nación tiene que moverse unida para abolir lo que podríamos llamar la “nueva era de la esclavitud”, ese sentimiento minoritario que quiere mantener a raya y detener el avance extraordinario de la hispanidad en la sociedad norteamericana.

Nuestra historia pasada demuestra que los inmigrantes vinieron a este país desde todos los confines de Europa. Llegaron los italianos, los franceses, los polacos, los rusos… en fin llegaron sin interrupción todos los “blancos” del universo y se establecieron en nuestra nación sin que existiera entonces (ni ahora) muralla alguna que fuese construida con la intención de detener su avance hacia la “tierra prometida” en búsqueda del “gran sueño americano”.
No había conciencia de “legalidad” o “ilegalidad” migratoria. Ellis Island era el punto de llegada y procesamiento para la entrada al país con requisitos mínimos de documentación de identidad. Así entraron millones de inmigrantes en búsqueda de trabajo y libertad. Así entraron a su vez miles de criminales potenciales que luego establecieron sus actividades mafiosas controlando, hasta el día de hoy, la mayor tajada del crimen organizado en el país.
Esos no tuvieron ningún problema en llegar y establecerse. Aunque parezca mentira hoy, llegaban sin el más mínimo conocimiento del idioma inglés y creaban comunidades enteras donde el primer idioma era el suyo, mientras aprendían el idioma inglés y eventualmente se iban integrando a esta sociedad poco a poco, casi por cuentagotas.

Nadie sugirió que se levantara una muralla en la bahía de Nueva York que no permitiera la llegada y entrada de esos inmigrantes procedentes del mundo entero. Nadie exigió que tuviesen que aprender inglés antes de integrarse legalmente a las funciones de trabajo ni a la vida diaria de su nuevo “destino”, América.
¿Por qué ahora, nos preguntamos, han cambiado las reglas del juego? ¿Es que el color de piel de la Hispanidad es demasiado “oscuro” para ellos? ¿Es que someter a nuestra gente a vivir en la “oscuridad” social mientras resolvemos la alimentación de la Nación es más lucrativo que el permitirnos vivir y trabajar en la claridad y la tranquilidad de la legalidad estatutaria? ¿Es que parte del liderato hispano en la Cámaras Legislativas vive con el temor de levantar la Bandera de lo que somos, proclamar nuestras tradiciones, nuestra cultura y defender el bienestar de nuestros trabajadores indocumentados?

Ahora proponen dilatar por trece años la legalización de nuestros hermanos, sujeto esto a que se erija una muralla en la frontera sur de la nación. Esa muralla representa una falta de respeto a la hispanidad. Se erige para nosotros la muralla que nunca fue erigida para los que llegaron de otras tierras, también en busca del mismo sueño, de la misma libertad, de las mismas oportunidades económicas.
Se les olvida a los que proponen la erección de la muralla que es el brazo que ha cruzado esa frontera el que hoy alimenta nuestra nación con el fruto de su esfuerzo en los campos agrícolas.
Para hacer esta muralla se requiere una mala intención que reniega de los más altos ideales de nuestra democracia y de nuestro modo de vida. Erigirla constituye un insulto a toda la Hispanidad.
Levantemos nuestra protesta.

Conociendo nuestras raíces
Por Rafi Escudero

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