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Cuba levantó la prohibición para que los ciudadanos alquilen viviendas y locales comerciales a las inmobiliarias estatales que hasta ahora sólo ofrecían el servicio a extranjeros y firmas, pero impusieron precios inaccesibles para el pueblo.

La noticia publicada en la Gaceta Oficial, dice que el alquiler será de cinco dólares mensuales por metro cuadrado para las viviendas y siete dólares para los locales comerciales.

Los precios deberán abonarse en pesos convertibles al dólar. Los arrendadores tendrán que abonar también los servicios de agua, luz y teléfono en pesos convertibles. La Gaceta aclaró que los precios sugeridos no incluyen beneficios como piscinas o terrazas.

Pero el sueldo promedio del cubano equivale a unos 20 dólares mensuales, lo que les hace imposible el pago de los precios impuestos por el régimen.

La fuerte crisis de vivienda se ha agudizado con los derrumbes y deterioros ocasionados por el paso de los ciclones tropicales y la falta de mantenimiento durante más de medio siglo.

Actualmente los dueños de casas que tienen disponibles habitaciones pueden alquilárselas a extranjeros -para lo que deben inscribirse y pagar una licencia- en pesos convertibles o a cubanos en pesos cubanos, pero se trata de espacios muy limitados.

Raúl Castro inició un programa de cambios en la isla para sacar adelante la economía que atravesaba serios problemas de eficiencia. Entre estas flexibilizó el trabajo no estatal, regularizó el mercado de bienes raíces y vehículos y ofreció tierra ociosa en usufructo a productores.

Algunas de las medidas fueron tomadas con indiferencia por la población ya que el gobierno ha puesto precios que los cubanos no pueden costear.

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