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El mismo día en que la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba fueron sometidas a un severo escrutinio en el Congreso estadounidense, el gobierno de La Habana metió presión este martes al presidente Barack Obama: le dijo que la Casa Blanca tiene facultades para aliviar las sanciones económicas a Cuba aunque persista el embargo, que sólo puede ser levantado por el Congreso.

“El presidente (Obama) tiene facultades y prerrogativas presidenciales para ir mucho más allá de lo que ha hecho hasta ahora y eliminar muchísimas restricciones que hoy día conforman la política de bloqueo”, dijo la directora de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, en una entrevista con la televisión estatal de la isla.

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La funcionaria, que fue la representante de La Habana en las conversaciones bilaterales del 22 de enero, agregó que “hay solamente un grupo reducido de cuestiones que el presidente no puede modificar porque están prohibidas por la ley (norteamericana). Aparte de esas cuestiones, que son muy pocas, el presidente puede autorizar, mediante licencias del Departamento del Tesoro o del Departamento de Comercio, todas las transacciones que incluyen comercio, servicios, transporte”.

Obama, que dio un paso histórico el 17 de diciembre al anunciar un cambio de política hacia la isla, alivió un mes más tarde algunas restricciones para el envío de remesas de dinero y viajes, así como también la exportación de equipos de comunicaciones. El presidente pidió asimismo al Congreso –dominado por la oposición republicana– que levante el embargo vigente desde 1962.

Precisamente ante un comité del Senado se presentó ayer la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, que había negociado en La Habana con Vidal, para someterse a una dura sesión de preguntas de los legisladores. Una buena parte, entre ellos los influyentes republicanos Marco Rubio y Bob Menéndez, rechazan la política de acercamiento de Obama.

Jacobson defendió el acuerdo y dijo que no es una concesión a los Castro a cambio de nada, como los republicanos acusaron. Señaló que “esta administración no se hace ilusiones al respecto sobre el carácter del gobierno cubano” y aseguró que lo seguirán presionando para que respete los derechos humanos y las libertades fundamentales de su pueblo.

Rubio se mostró “muy preocupado” por la “falta de firmeza” de la funcionaria al ser preguntada por los contactos con la disidencia cubana. Jacobson señaló: “No puedo imaginar que demos un nuevo paso en nuestras negociaciones si no podemos tener contacto con los disidentes”.

Cuba pide a Obama que alivie las sanciones económicas