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Toda intervención quirúrgica por sencilla que nos parezca implica riesgo; y aunque los cirujanos llevan a cabo muchas operaciones exitosas, no están exentos de complicaciones por lo que cada paciente debe tener en cuenta que ninguno está libre de riesgo. Los principales riesgos de las cirugías son los diferente problemas de sensibilidad en la zona operada o alrededor de la misma, decoloración de la piel, necrosis de tejidos, rechazos de implantes, asimetría, infección o mala cicatrización y reacciones alérgicas a la sedación y a la anestesia. Por tal motivo, es muy importante estar bien informado antes de someterse a una operación, siendo su médico quien le explicará las posibles complicaciones de determinada operación, pero en particular es él quien podrá estimar su riesgo individual a partir de un proceso preoperatorio. Cada persona tiene sus peculiaridades, unas más saludables que otras, por ende constituciones en general más o menos débil, puede que sea fumador, obeso, adicto al alcohol o a ciertos medicamentos o drogas y la edad avanzada, en fin son todos factores que incrementan dicho riesgo. En resumen toda operación lleva algún grado de riesgo e imprevistos, incluyendo las cirugías plásticas o estéticas las que no se escapan de complicaciones normales, y a pesar de estar en las mejores manos profesional, tener las mejores maquinarias e instrumentarías médica, y condiciones higiénicas.

Habitualmente, las consecuencias de estas complicaciones se pueden corregir mediante una o más operaciones adicionales, pero también pudieran quedar con algún defecto, e incluso no escapan a ser susceptibles a otros tipos de daño como los funcionales permanentes a consecuencias de un accidente anestésico, una hemorragia posquirúrgica, una infección o una mala cicatrización, y que en el peor caso provocan la muerte. Se asegura que las consecuencias de la cirugía plástica son menores que en otras prácticas quirúrgicas de mayor envergadura como trasplante de órgano, etc., y aunque se minimiza el riesgo no se elimina. Tal es el caso, que lo primero y más notorio a simple vista luego de dicha cirugía es la hinchazón en la zona operada acompañado de un dolor constante, que se extiende más allá de la zona trabajada. Al despertar de una cirugía los malestares iníciales como nauseas, dolor de cabeza, dolor de garganta y mucha sed, son los efectos causados por la anestesia, y una vez que el efecto de esa anestesia pase, se empezarán a sentir los dolores de la operación y a hacerse cada vez más agudo y molesto. Su médico probablemente le dará una lista de instrucciones a seguir que le permitirá una buena recuperación. No importa a qué tipo de cirugía se ha sometido, es recomendable durante al menos tres meses de proceso postoperatorio a que el paciente no realice ejercicios, no levante cosas pesadas o participar en cualquier tipo de actividad que puede causar hinchazón, sangrado o que se puedan romper los puntos de sutura y extender su tiempo de curación.

Tenga cuidado cuando las cirugías son estéticas y no se trata de una necesidad vital donde se justifica correr el riesgo, y si lo que motiva es estar aferrado a mejorar la apariencia de su porte y aspecto físico, como por ejemplo la barriga, evite dicha cirugía estética y sustitúyela por hábitos de ejercicios y alimentación saludable. La perseverancia en hacer los ejercicios abdominales al menos tres veces por semanas, logrará el éxito al cubrir las expectativas de ese buen porte y aspecto del abdomen, y si desea una rutina efectiva las puertas de Calvet Training LLC están a su disposición en el 3008 S Dixie Hwy, West Palm Beach, Fl 33405, visite www.calvetpersonaltraining.com o llámenos al 561-5129081 para su cita.

Cuidado con las cirugías

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