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Líderes de 28 países acordaron trabajar juntos en la construcción de carreteras, ferrocarriles, puertos y otras infraestructuras clave, en uno de los programas clave de la diplomacia económica encabezada por China.

La iniciativa se centra en cinco pilares: la coordinación de políticas, la conexión de infraestructuras e instalaciones, la eliminación de trabas al comercio, la integración financiera y el estrechamiento de los lazos entre los pueblos.

Los participantes en la cumbre de la Franja y la Ruta en Beijing se comprometarán a mejorar la cooperación para impulsar el crecimiento, el comercio y la inversión, de acuerdo a un borrador consultado por el el diario South China Morning Post.

Esta iniciativa ideada por el presidente chino Xi Jinping, es el programa más importannte de la diplomacia económica de China.

Poco después de su llegada al poder, Xi lanzó en 2013 esta iniciativa para resucitar la antigua Ruta de la Seda, en la que se transportaban sobre camellos los productos del imperio chino hacia Europa, a través de Asia central.

El esquema tiene como objetivo restaurar las antiguas rutas comerciales y abrir nuevos mercados a los bienes.

La ruta terrestre se extiende desde China a Europa, mientras que la marítima enlaza los puertos comerciales a través de Asia, África y el Pacífico.

La cita que se celebra en Beijing aspira a construir una plataforma de cooperación internacional más abierta, eficiente y fuerte, al tiempo que impulsa un sistema de gobernanza internacional más justo, razonable y equilibrado.

Alrededor de 30 jefes de Estado y de gobierno, así como delegados de más de 100 países -entre ellos Estados Unidos y Corea del Norte- se reunieron en Beijing este domingo y lunes para discutir el plan.

Según el borrador, las naciones participantes en el foro de dos días acordaron promover “la cooperación en carreteras, ferrocarriles, puertos, transporte marítimo y fluvial, aviación, gasoducto, electricidad y telecomunicaciones”.

También acordaron trabajar conjuntamente en un sistema financiero estable y sostenible a largo plazo.

China expresó su satisfacción por la participación de Sudamérica en la iniciativa, cuya base cubre Asia, África y Europa. No hizo mención alguna de América del Norte, aunque su invitación se extendió a “otras regiones”.

El proyecto también reafirmó el compromiso de China y de los países participantes con la economía abierta y el comercio inclusivo y dijo que los países del Franja y la Ruta se oponían a todas las formas de proteccionismo.

También instó a todas las partes que habían ratificado el Acuerdo de París a aplicar plenamente el pacto internacional encaminado a frenar el cambio climático.

Los países acordaron que “estamos a favor de mejorar la cooperación internacional, incluyendo la Iniciativa de Belt and Road y varias estrategias de desarrollo”.

También “reiteran la importancia de ampliar el crecimiento económico, el comercio y la inversión basándose en condiciones de igualdad, en las normas del mercado y en las normas internacionales universalmente reconocidas”.

El presidente de China, Xi Jinping, anunció la víspera que su país ha destinado 124 mil millones de dólares en un ambicioso proyecto económico para crear esta nueva Ruta de la Seda.

Algunos de los aliados y socios más confiables de China estuvieron presentes en el foro, entre ellos el presidente ruso Vladimir Putin, el primer ministro camboyano Hun Sen y el presidente kazajo Nursultan Nazarbayev.

También participan varios líderes europeos de España, Italia, Grecia, Hungría, Argentina y Chile .

China ha rechazado las críticas a la iniciativa y la cumbre, diciendo que el esquema está abierto a todos y sólo tiene como objetivo promover la prosperidad.

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