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Tener la oportunidad de llamar patrón a un ex colega ciertamente es un asunto que intriga a los peloteros, especialmente si se trata de una de las figuras más populares que ha tenido el béisbol de Grandes Ligas en las últimas tres décadas.

Jeb Bush, ex gobernador de Florida, y Derek Jeter, el retirado torpedero de New York Yankees y futuro miembro del Salón del Salón de la Fama de Cooperstown, pelean en pareja por el derecho de adquirir la franquicia de los Marlins de Miami, puesta en venta recientemente por su propietario Jeffrey Loria.

Mientras Bush y Jeter trabajan en reunir los $1,300 millones de dólares que costaría la transacción, el billonario griego americano Charles Dean Metropoulos entró en la carrera por el conjunto de la Liga Nacional, de acuerdo a un reporte del New York Post del miércoles. Tagg Romney, el hijo de 47 años del ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, también estaría interesado en comprar el equipo.

Jeter, quien amasó una fortuna de $265 millones de dólares en salarios durante sus 20 años con los Yankees, ciertamente no está en la misma liga económica de los otros involucrados en el proceso, pero pocos poseen un mayor respeto que “El Capitán” en la comunidad del béisbol, sobretodo en la cerrada logia que forman sus antiguos colegas y compañeros.

“Sería grandioso”, dijo a ESPN Digital el antesalista venezolano Martín Prado sobre la posibilidad de que Jeter pudiera convertirse en su patrón en los Marlins. “Jeter es alguien con jerarquía en la industria. El sabe de lo que se trata el deporte porque lo jugó por mucho tiempo y desde que se retiró ha tenido la oportunidad de involucrarse en las otras facetas del béisbol”, agregó.

“Sería un orgullo tener esa clase de persona cerca, un seguro Salón de la Fama”, dijo el jardinero dominicano Marcell Ozuna antes del último encuentro entre los Marlins y los Rays de Tampa Bay en el Tropicana Field. “Espero [si compra el equipo] poder hablarle y aunque sea tomarme una foto con él para el recuerdo”, agregó.

“Sería un orgullo tener esa clase de persona cerca, un seguro Salón de la Fama. Espero [si compra el equipo] poder hablarle y aunque sea tomarme una foto con él para el recuerdo.”

Marcell Ozuna
“Sentimos que podría ser una buena opción si nuestro dueño tomara la decisión de vender el equipo. Esperamos en Dios que todo obrará para bien”, dijo Ozuna, quien batea .300 y lidera a los Marlins con ocho jonrones y 23 carreras impulsadas esta temporada.

Miami, que fue integrado a la Liga Nacional, junto a Colorado Rockies, en la expansión de 1993, ganó dos títulos de Serie Mundial (1997 y 2003) en sus primeros 11 años de existencia, pero tiene 14 años sin disputar un partido de postemporada. El conjunto tuvo récord negativo en las siete temporadas anteriores (tiene 12-14 en 2017) y consistentemente ha sido de los últimos en asistencia, sin importar que desde el 2012 posee uno de los estadios más modernos de las ligas mayores.

Jeter, un 14 veces Todos Estrellas que bateó 3,465 hits, participó en 158 partidos de postemporada, jugó en siete ediciones de la Serie Mundial y ganó cinco anillos con los Yankees entre 1995 y 2014. En el verano del 2020, casi seguramente tendrá que dar un discurso en la ceremonia del Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York, y en sentido general, es una de los personajes más amados de la nación.

Ese es el tipo de influencia que podría catapultar a los Marlins al próximo nivel. Sin embargo, que un ex jugador se involucre en planes de adquirir un equipo es algo poco usual en los deportes profesionales de Estados Unidos y casi inexistente en el béisbol. Uno de los casos conocidos en Grandes Ligas es del ex lanzador Nolan Ryan, que fue parte del grupo que compró a los Vigilantes de Texas a Tom Hicks en el 2010, pero tres años después vendió sus acciones y abandonó la organización.

Otro caso es el del legendario Connie Mack, quien estuvo 10 años como jugador entre 1886 y 1896, y luego fue manager de los Piratas y los Atléticos de Filadelfia entre 1901 y 1950. Y al mismo tiempo fue dueño a tiempo parcial de los Atléticos entre 1901 y 1936, cuando asumió la titularidad completa del equipo hasta 1954.

Las antiguas súper estrellas del baloncesto Michael Jordan y Earvin “Magic” Johnson son los ex jugadores más conocidos por participar en adquisiciones de franquicia. Jordan es propietario de Charlotte Hornets (NBA), mientras que Johnson fue dueño minoritario de su ex conjunto, Los Angeles Lakers (NBA), y es parte del grupo que compró a los Dodgers de Los Angeles (MLB) en 2012 y Los Angeles Sparks (NBA femenina) en 2014.

Cuando se reportó inicialmente que Loria estaba en conversaciones de venta con Bush y Jeter, Don Mattingly, el manager de los Marlins y ex compañero de Jeter en Nueva York, dijo que está seguro de que el torpedero sería un buen dueño de equipo, porque “casi parece ser bueno en todo lo que intenta hacer”. Mattingly y Jeter fueron compañeros brevemente en 1995 y posteriormente el torpedero sustituyó al inicialista como “Capitán” de los rayados.
“Es alguien que obviamente es una superestrella más allá de las superestrellas”, dijo el jardinero japonés Ichiro Suzuki, quien jugó con Jeter en los Yankees del 2012 al 2014, al Miami Herald. “Pero él es muy consciente y alguien que es agraciado, alguien que tiene sentido común. Creo que es un milagro que tengamos a alguien así en el béisbol, agregó el nipón.

“Jeter es un ícono y una tremenda persona. “En el poco tiempo que estuve a su lado aprendí muchas cosas”, dijo Prado, quien jugó con los Yankees en los últimos dos meses de la temporada del 2014, durante el tour de despedida de Jeter.

“Es una ventaja. Es una persona que ha jugado bastante pelota, un bateador de tres mil hits, alguien que supo mantenerse por mucho tiempo en el juego”, dijo Ozuna sobre las ventajas que supondría tener a Jeter en la oficina central.

“Tendría que esperar a ver sus decisiones, que tipo de plan trae para trabajar con nosotros para evaluarlo, pero al final, tendríamos que seguir haciendo lo que uno sabe hacer, jugar duro para ayudar al equipo”, dijo Ozuna.

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