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Buenos Aires, 28 jul (EFE).- Una delegación del Ministerio argentino de Economía viajará hoy a Nueva York para reunirse con el mediador que busca un acuerdo entre el país y los fondos de inversión que reclaman el pago de la deuda en mora, con el fin de evitar que Argentina entre en un cese de pagos técnico.

El jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Jorge Capitanich, confirmó hoy que representantes del Ejecutivo de Cristina Fernández se reunirán mañana de nuevo con Daniel Pollack, el mediador designado por el juez neoyorquino Thomas Griesa, “para tratar de establecer condiciones de negociación justas y equitativas”.

“La delegación argentina participará del diálogo que mantiene el país en virtud del fallo del juez Griesa para que se establezcan condiciones de negociación justas y equitativas para el cien por cien de los bonistas”, dijo Capitanich en su rueda de prensa diaria.

“Toda negociación por un tema de extrema complejidad como ésta lleva su tiempo”, añadió el jefe de ministros, quien señaló que “a través de la historia todos los países del mundo han tenido distintas circunstancias con su deuda”.

Capitanich indicó que Argentina ha tenido “una actitud muy clara sobre garantizar estrategias de crecimiento para cumplir las obligaciones financieras que no fueron contraídas por este Gobierno, y es necesario garantizar en términos de cumplimiento”.

Remarcó que el país, que declaró en un millonario cese de pagos en 2001, en medio de una grave crisis económica y social, “nunca dejó de cumplir con los organismos de crédito, se canceló la deuda con el FMI, y se cumple regularmente con otras organismos multilaterales de crédito”.

“La última negociación con el Club de París había sido hace 22 años, y hacía 13 que no se había podido generar condiciones para un acuerdo, que Argentina finalmente logró sin intervención del FMI”, dijo.

El próximo 30 de julio vence el periodo de gracia para que Argentina haga uno de los desembolsos previstos a los tenedores de bonos reestructurados, con grandes descuentos en el valor, en 2005 y 2010.

Los fondos que han demandado a Argentina en EE.UU., llamados buitres por el Gobierno, tiene deuda soberana no reestructurada, en mora desde 2001, y reclaman su derecho a cobrar igual que los otros.

El jefe de Gabinete subrayó hoy que, independientemente de lo que suceda a partir del próximo miércoles 30, Argentina mantendrá su actividad económica.

“La mayor tasa de crecimiento en los 203 años de historia de Argentina se produjo en esta década en términos promedios, independientemente de estos procesos de reestructuración”, aseveró.

Con el país al borde de su octavo “default”, el Gobierno de Cristina Fernández se niega a catalogar la situación como un cese de pagos, ya que responsabiliza a la Justicia neoyorquina por bloquear fondos destinados a sus acreedores de deuda reestructurada.

El Ejecutivo de Fernández insiste en que técnicamente no hay incumplimiento porque el país pagó en el momento de girar a Estados Unidos, el pasado 26 de junio, el dinero destinado a inversores con bonos derivados de los canjes de deuda de 2005 y 2010.

Sin embargo, esos fondos no llegaron a las cuentas de los acreedores y quedaron en los bancos encargados de hacer efectivos los pagos por recomendación del juez Griesa, que fallo a favor de que Argentina pague a los fondos más de 1.500 millones de dólares por la deuda pendiente de pago.

La última vez que Argentina entró en mora fue en diciembre de 2001, cuando, en medio de una severa crisis económica, social y política, declaró un cese voluntario de pagos por 102.000 millones de dólares, considerado el mayor de la historia moderna.

Delegación argentina viaja a Nueva York para nueva reunión por deuda

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