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Por primera vez, los científicos han descubierto un planeta del tamaño de la Tierra en la zona habitable de su estrella madre, un “primo de la Tierra” que podría tener agua líquida y las condiciones adecuadas para la vida.

El planeta recién descubierto, llamado Kepler-186f, fue visto por primera vez por el telescopio espacial Kepler de la NASA, a unos 490 años luz de la Tierra.

Mientras que su estrella madre es menos brillante que el sol de la Tierra y el planeta es ligeramente más grande que la Tierra, su posición y su tamaño sugieren que Kepler-186f podría tener agua en su superficie, dicen los científicos.

La ciencia piensa que los planetas con más probabilidades de albergar vida son los que se parecen la Tierra, que es el único lugar –conocido— en el universo que da cobijo a la vida, debido a una serie de condiciones que lo hacen fértil.

“Para mí, el impacto es demostrar que realmente existen esos planetas”, dijo David Charbonneau, astrónomo del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica en Cambridge, Massachusetts.

“Descubrir planetas distantes es tan difícil que sólo podemos discernir la información más elemental acerca de cualquier vecino potencial”, dijeron los investigadores. En el caso de Kepler-186f, el exoplaneta similar a la Tierra recién descubierto, los astrónomos saben de su tamaño (cerca de 1,11 veces el radio de la Tierra), la longitud de su año (130 días terrestres), y la cantidad de radiación solar que recibe (aproximadamente 32 por ciento de lo que la Tierra recibe del Sol).

Otras preguntas serían ¿de qué está hecho? ¿tiene atmósfera? ¿Cuán caliente que es su superficie? A todo ello los científicos sólo pueden responder indirectamente. Por ahora no hay manera de decir si la superficie de Kepler-186f soporta temperaturas donde se pueda nadar, entre cero y 100 grados Celsius.

Pero ¿cuáles son las características que tiene que tener un planeta para que en el se pueda producir la vida?

La respuesta, al parecer, es que no tiene que ser una copia exacta de la Tierra. Los astrónomos han comenzado a reflexionar sobre la posibilidad de un planeta “súper-habitable” –uno que tenga todas las características que dan vida en la Tierra, pero más aún. ¿Cuáles serían las características de un mundo así?

Los astrónomos René Heller y John Armstrong describen en un artículo reciente, que estos planetas serían un poco más grande que la Tierra –hasta aproximadamente dos o tres veces el radio de la Tierra. Estas tierras regordetas presumiblemente tienen un blindaje más magnético de la radiación solar; mayor actividad tectónica, lo que significa más volcanes que desechen dióxido de carbono a la atmósfera; una atmósfera más densa, mayor gravedad, y mayor superficie.

Una Luna no le vendría mal tampoco. Una luna que rodea un planeta lejano podría crear un efecto de calentamiento, contrayendo el planeta lo suficiente como para generar fuerzas de calentamiento por fricción que harían un planeta habitable, incluso si orbitase fuera de la zona habitable de su estrella.

En esto, el planeta Kepler-186f puede ser un ganador. La estrella que orbita-Kepler-186 es una estrella enana, menos radiante y más pequeña que nuestro sol. Estas estrellas queman con menor vigor que el Sol, lo que significa que su combustible nuclear puede durar miles de millones de años más, para utilizar en su evolución.

Con un radio más grande que la Tierra y una órbita alrededor de una estrella enana de extremadamente larga vida, Kepler 186f puede verse como un gemelo de la Tierra. Podría ser el primer ejemplo de un mundo súper-habitable. (Fuente: Scientific American. Abril 17, 2014.)

Descubren Planeta Gemelo de la Tierra

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