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El Color de la Justicia

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Conociendo nuestras raíces Por Rafi Escudero‏

El Color de la Justicia

El veredicto de “no culpabilidad” en el caso contra George Zimmerman, acusado por la muerte de Trevon Martin, un joven negro de 17 años, nos ha dejado consternados.  La vida de un jovencito, todavía menor de edad, queda tronchada por una bala y un jurado manipulado por los argumentos de un dúo de abogados, decide juzgar a la víctima en vez de juzgar al victimario.
Desde su origen,  este trágico incidente dejó al desnudo la manera en que piensa y actúa un segmento de nuestra sociedad en completo menosprecio por los principios fundamentales contenidos en nuestra constitución.
Dice la Carta Magna de nuestro sistema democrático que  todos somos creados iguales y que tenemos los mismos derechos ante el Estado y ante la Ley. El papel todo lo aguanta… la ignorancia todo lo cree pero: ¿Puede creer alguno de nosotros que, en la práctica, vemos confirmada esa garantía de derechos, ese compromiso de igualdad?
Los hechos innegables de este caso confirman lo contrario. Trevon Martin caminaba por una acera hacia su casa esa noche. Acababa de comprar una soda y unos caramelos para su hermanito menor. No estaba en el proceso  de cometer un delito. Llovía. Zimmerman determinó que era sospechoso que el joven caminase con lentitud y tuviese puesta la capucha de su sudadera sobre la cabeza… repito… LLOVIA.  Zimmerman comienza a seguirlo en su automóvil a la vez que se comunica con un operador del  911. La conversación de Zimmerman con el operador del  911 es demostrativa del hecho de que Zimmerman ya había llegado a conclusiones claras de quién era el “caminante”. “These Punks”  (estos seres de calidad inferior ), fue el término usado por Zimmerman refiriéndose al joven: y yo me pregunto: ¿Quiénes son “these punks” en esta sociedad?
“No intervenga con él… dígame la dirección donde se encuentra… estamos despachando una patrulla hacia el área” …  Esas fueron las instrucciones que recibió Zimmerman del operador del 911.
Zimmerman, en total menosprecio a las instrucciones recibidas, se bajó de su vehículo, continuó persiguiendo al  joven y en ese proceso provocó el incidente en que murió, a manos de él,  Trevon Martin.
Los abogados de la defensa, enfrentándose a un jurado compuesto por seis mujeres, exitosamente lograron que el juicio de Zimmerman revirtiera y se convirtiera en un juicio contra Trevon Martin.  ¿Que si  tenía o no problemas en la escuela, que si era o no era usuario de drogas, que si había o no sido arrestado en el pasado, que si era o no buen estudiante…? En fin, juzgaron al “negrito” y se les olvidó juzgar al “blanquito”… que es, a fin de cuentas quién cometió el homicidio.
Cerremos los ojos por un momento e imaginemos que la misma situación hubiese ocurrido con los papeles protagónicos invertidos.  Si  un vigilante de vecindario de la raza negra, bajo las mismas circunstancias, hubiese intervenido con un joven blanco de 17 años quien caminaba hacia su casa, sin meterse con nadie; y este joven hubiese terminado muerto de un balazo a manos del vigilante antes descrito.
¿Cree alguien que el veredicto del jurado hubiese sido el mismo que se dictó en el caso de Zimmerman?
Mientras el color de la piel de un ser humano tenga relación directa con el “color” de la administración de la justicia, nuestra Democracia continuará siendo imperfecta y nuestro sistema de justicia seguirá siendo plasmado por la injusticia. Eso es bochornoso.

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