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La enfermedad del ébola es una gran amenaza que no entiende de fronteras. En estos momentos, el número de personas que contraen la enfermedad se dobla cada 15-20 días en Liberia y cada 25-30 días en Sierra Leona. Hasta este momento, aquéllos que viven fuera del continente lo han tenido muy fácil para descartarlo como un problema que sólo concierne a África. Pero ahora que se han diagnosticado casos en Estados Unidos y en España, los riesgos para el resto del mundo están más claros que nunca: si no se controla, el brote podría tener consecuencias de un alcance catastrófico más allá de África Occidental.

En Sierra Leona, Liberia y Guinea, el ébola es una tragedia que toca de cerca a todo el mundo. Miles de personas han visto cómo miembros de su familia fallecían a causa de la enfermedad, y muchos miles más atraviesan enormes dificultades para dar de comer a sus familias, ahora que el arroz y otros alimentos básicos cuestan más del doble. Las empresas internacionales se han ido, el turismo ha desaparecido, los sistemas de atención sanitaria están al borde del colapso.

Valentía del personal sanitario
Gracias a todo ese personal médico, valiente y comprometido, que se encuentra a la cabeza de los esfuerzos por diagnosticar la enfermedad y tratar a los que la han contraído, se están gestionando medidas cruciales para contener y vencer al ébola. Quisiera mencionar a Teresa Romero y a la enfermera estadounidense, que han contraído la enfermedad cuidando a enfermos repatriados, así como a sus familias y a las personas que se ocupan de ellas en estos momentos. También al enfermero británico, William Pooley, que contrajo la enfermedad mientras cuidaba de pacientes en Sierra Leona. Fue muy conmovedor su relato del horror y la miseria que vio mientras se encontraba allí. Su testimonio fue una llamada poderosa de atención para todos los dirigentes internacionales reunidos en Londres con motivo de la conferencia sobre cómo derrotar al ébola, para que trabajen juntos para proporcionar todo el conocimiento, la experiencia, la mano de obra y la financiación necesarios para afrontar esta crisis.

El Reino Unido se ha comprometido a destinar 125 millones de libras para luchar contra el ébola, y es el país donante que más fondos ha destinado a Sierra Leona. Hemos proporcionado 700 camas a los centros de tratamiento de la enfermedad para ayudar a casi 8.800 pacientes a lo largo de los próximos seis meses, reforzando así los ya muy saturados servicios sanitarios públicos. Hemos enviado a facultativos e ingenieros militares sobre el terreno, además de ambulancias, tiendas de campaña, incineradoras, equipamiento y provisiones básicas. Y esta semana pasada anunciamos que íbamos a aumentar nuestra contribución práctica. Vamos a hacer un despliegue en Sierra Leona de cientos de militares, tres helicópteros Merlín y un buque hospital, el RFA Argus. En total, el Reino Unido se ha comprometido a proporcionar más de 750 militares para ayudar a organizar centros de tratamiento del ébola y una academia de formación especializada en ébola dirigida al personal sanitario, expertos en logística e higienistas.

Soluciones innovadoras
Pero hay que hacer mucho más. Para adelantarnos a los acontecimientos, necesitamos encontrar soluciones innovadoras. Por ello, también vamos a realizar unos ensayos clínicos muy rápidos de unas unidades de cuidados intensivos, cuyo objetivo es aislar lo más rápidamente posible los casos de ébola, así como desarrollar unas prácticas culturales en torno al tema de los rituales de enterramiento para reducir el riesgo de infección. También estamos haciendo todo lo posible por agilizar los ensayos clínicos de las vacunas.

Estados Unidos y Francia se han comprometido de manera muy generosa a apoyar esta iniciativa en Liberia y en Guinea. En la conferencia sobre cómo derrotar al ébola, que se celebró el pasado 2 de octubre en Londres, el mundo entero hizo promesas para contribuir a esta lucha, organizándose también una coalición de ONG, empresas, filántropos y gobiernos. Además, se nos unirá otro socio, Cuba. El compromiso consiste en destinar más de 100 millones de libras, y estamos haciendo un seguimiento de las ofertas que nos han planteado para enviar a cientos de profesionales sanitarios.

Pero esto es solo el comienzo. Los demás pueden, y deben, hacer más. Cada mes que pasa, se dobla el coste derivado de la enfermedad y el número de profesionales que se necesitan para luchar contra el ébola. Ahora necesitamos que todos aquellos que hicieron promesas conviertan sus palabras en hechos con extrema urgencia. La gente de África Occidental necesita ayuda ahora, no el mes que viene. No es un problema de África, es un problema mundial. Requiere de una respuesta global, antes de que sea demasiado tarde.

El ébola, un gran reto internacional que tenemos que afrontar

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