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Un jocoso y anecdótico papa Francisco les dejó el lunes un mensaje claro a las familias mexicanas en Chiapas: “Echarle ganas” y preservar sus lazos a pesar de las guerras, tanto en casa como afuera de ella.

“Es conveniente que de vez en cuando discutan y que vuele algún plato, está bien”, señaló el pontífice, arrancando las risas y aplausos de los miles de feligreses que se concentraron desde muy temprano en el estadio del club de fútbol Jaguares en la capital chiapaneca.
“No le tengan miedo. Mi consejo es que no terminen el día sin hacer las paces”, pidió.

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“Porque si continúan el día en guerra van a amanecer ya en guerra fría, y la guerra fría es muy peligrosa porque va socavando desde abajo”, prosiguió Francisco en un pasaje fuera de su discurso que siguió a testimonios ofrecidos por cuatro familias, entre ellas la de un chico con discapacidad que con el apoyo de sus padres ha seguido adelante.

Otros testimonios provinieron de una madre soltera que se hizo enfermera y el de una pareja que volvió a casarse después de un divorcio.

Para el papa, las desavenencias dentro del hogar son comunes. Las peleas, afirmó con humor, se agudizan “más cuando se mete la suegra, pero no es importante”.

Más adelante, dijo que “prefiero una familia herida que intenta todos los días conjurar el amor, a una sociedad enferma por el encierro y la comodidad del miedo a amar”.

El mensaje gustó a algunas parejas en el estadio.

“Lo que dice el papa es verdad. En este mundo las cosas andan muy mal porque no existe tolerancia en el seno familiar, en la sociedad en general”, dijo Marcelina Aguilar, quien juró tras el encuentro que se casaría por la ley y la Iglesia con su pareja Carlos Sánchez, ambos oriundos del Estado de México.
El papa también advirtió sobre otros asuntos que no necesariamente tienen que ver con las disputas en los hogares y que muchas veces terminan con el lazo familiar. Advirtió que en las actuales sociedades se ciernen ideologías que buscan destruir la familia, por lo que lanzó un llamado para protegerla.

“Y se van inoculando en nuestras sociedades (que) se dicen sociedades libres, democráticas, soberanas”, señaló en otro pasaje alejado del discurso preparado. “Y terminamos siendo colonias de ideologías destructoras de la familia, del núcleo de la familia que es la base sana de la sociedad”.

“Hoy día vemos y vivimos por distintos frentes cómo la familia está siendo debilitada, cuestionada”, señaló en su discurso. “Cómo se cree que es un modelo que ya pasó y que no tiene espacio en nuestras sociedades, que bajo la pretensión de modernidad propician cada vez más un modelo basado en el aislamiento”.

Al final de su discurso pidió a las parejas presentes que, en silencio, renovasen sus promesas matrimoniales y a los novios a pedir por tener una familia fiel.

El papa se manifestó particularmente conmovido por el testimonio del joven Manuel. El chico, quien vive con sus padres en Tuxtla Gutiérrez, quedó en silla de ruedas desde su niñez por una discapacidad muscular que le cercenó sus deseos de jugar.

Del profundo dolor se levantó y con ayuda de sus padres ha seguido adelante, e incluso participa en tareas de evangelización en la diócesis de Tuxtla.

“Ahora es diferente, tengo fe. Mis papás me apoyan”, señaló.

El papa agradeció después a los padres de Manuel y resaltó que se hayan arrodillado ante su hijo.

“No nos olvidemos de esa imagen”, pidió el pontífice.

“Manuel, gracias por tu testimonio y especialmente por tu ejemplo”, afirmó Francisco. “Me gustó esa expresión que usaste: ‘Echarle ganas”’.

El papa culminó en Tuxtla Gutiérrez su tercera jornada completa de su visita a México, la cual arrancó con una misa multitudinaria con comunidades indígenas en San Cristóbal de las Casas.

AP

El papa advierte de ideologías que dañan a las familias