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Michael Zehaf-Bibeau murió ayer en Canadá. Lo mató la policía después de que él abriera fuego en el centro gubernamental de Ottawa, matara un soldado y generara pánico en el Parlamento. Este hecho rompió con la tranquilidad canadiense y elevó el nivel de alerta anti-terrorista. A sus 32 años, Zehaf-Bibeau, considerado “inestable” por un amigo, quería volver a viajar a Libia, país de origen de su padre y donde tenía planeado “aprender sobre el islam y estudiar árabe”, aunque su salida del país le fue denegada por el temor a que se uniera a un grupo extremista.

Zehaf-Bibeau nació en 1982 y era hijo de Bulgasem Zehaf, un empresario de Quebec nacido en Libia y que volvió a ese país en 2011 para luchar en la revuelta contra el dictador Muammar Khadafy, y de Susan Bibeau, la vicepresidenta de la división de la Junta de Inmigración y Refugiados de Canadá. El matrimonio se divorció en 1999.

Michael Zehaf-Bibeau creció en el este de Canadá, en ciudades como Montreal y Ottawa, pasó un tiempo en Libia y luego volvió a Canadá, pero a la zona occidental. Allí se convirtió en un minero y trabajador agrícola, según contó su amigo Dave Bathurst al diario The Globe and Mail.

Bathurst contó que conoció a Zehaf-Bibeau en una mezquita de Burnaby, British Columbia, hace unos tres años. Dijo que al principio no parecía tener visiones extremistas, aunque a veces mostraba un “lado perturbador”. Señaló que en esa mezquita, los mayores le pedían que no fuera más a rezar por su comportamiento “errático”. Allí además fue detenido una vez cuando él mismo llamó a la policía para confesar un crimen que había cometido años atrás.

“Una vez estábamos conversando en la cocina, y no sé cómo lo expresó, pero dijo que el diablo estaba detrás de él”, contó Bathurst, y agregó que Zehaf-Bibeau hablaba con frecuencia sobre la presencia de Shaytan en el mundo [un término árabe para diablos y demonios]. “Creo que tenía una enfermedad mental”, consideró.

Bathurst contó que vio por última vez a su amigo rezando en una mezquita de la zona de Vancouver unas seis semanas atrás. En ese momento, el hombre de 32 años le comentó que estaba pensando en volver a Libia para estudiar.

A Bathurst, este dato le llamó la atención y dijo que quiso profundizar sobre este tema para saber si estudiar era su verdadero motivo “y no otra cosa”, y él le contestó que era para aprender sobre el islam y estudiar árabe.

Sin embargo, no lo logró. Fuentes cercanas al caso dijeron que las autoridades canadienses no le dieron un documento de viaje válido, como parte de la campaña de Canadá para que sus ciudadanos no se unan a los extremistas en el extranjero.

El tirador de Canadá, un islamista con “un costado perturbador” que quería viajar a Libia

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