SHARE

Tres personas están detenidas y un cuarto sospechoso murió al enfrentarse con la policía. Hay dos civiles heridos.

Cinco oficiales de policía murieron y siete resultaron heridos al ser atacados por francotiradores en la ciudad de Dallas, Texas.

El incidente se dio durante una protesta contra la brutalidad policial de los últimos días.

Otros dos civiles resultaron heridos, tres personas están detenidas y un cuarto sospechoso murió al enfrentarse a la policía después de que los agentes utilizaron explosivos para eliminarlo, según dijo el alcalde de la ciudad, Mike Rawlings.

Ese cuarto sospechoso hizo amenazas sobre bombas, pero luego de explorar la zona la policía no encontró explosivos.

Uno de los agentes muertos ha sido identificado por varios medios como Brent Thompson, que trabajaba con la agencia Dallas Area Rapid Transit.

Los disparos comenzaron en torno a las 8:45 p.m. de la tarde del jueves, cuando cientos de personas se manifestaban por las muertes en tiroteos policiales esta semana en Baton Rouge, Louisiana y un suburbio de St. Paul Minnesota.

El jefe de la policía de Dallas, David Brown, dijo que los policías fueron emboscados cuando protegían la protesta. Al parecer los agresores “planeaban herir y matar a tantos agentes como pudieran”, dijo Brown.

La policía no ha informado sobre el motivo del ataque ni ha divulgado información sobre los sospechosos. No se sabe si el ataque tuvo que ver con la protesta o si la protesta fue la oportunidad para atacar.

Los atacantes habían “triangulado” la zona del centro donde marchaban los manifestantes y tenían conocimiento de la ruta, según explicó el jefe de la policía.

Un testigo dijo que los atacantes disparaban de forma metódica, con pausas, demostrando experiencia. Un video aficionado muestra a uno de los sospechosos cubriéndose tras las columnas de un edificio para disparar.

El presidente Barack Obama, desde Varsovia donde asiste a una cumbre de la OTAN, dijo que el ataque fue “cruel, calculado y despreciable” y que es un recordatorio “de los sacrificios que hacen los policías por nosotros”.

Se trata del día más mortal en la historia de las fuerzas de seguridad estadounidense desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

SHARE