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Por: Rafi Escudero

El pasado miércoles la mayoría republicana en nuestra Cámara de Representantes Federal aprobó, sin un solo voto demócrata, un proyecto de ley dirigido a neutralizar la política pública iniciada y hasta ahora sostenida por el Presidente Obama, la cual respeta, reconoce y le brinda apoyo a los llamados “dreamers” (soñadores). Bajo este nombre se reconoce al grupo de inmigrantes indocumentados quienes llegaron a los Estados Unidos siendo niños, traídos por sus padres y quienes, habiendo vivido la mayor parte de su vida en los Estados Unidos realmente no tienen un país a donde regresar porque solo han conocido éste.

Este nuevo esfuerzo “legislativo” es parte del ataque a toda política pública, buena o mala, iniciada por la administración de nuestro actual presidente, sin importar a quién le hace daño el esfuerzo, ni las consecuencias que tenga sobre nuestra población y nuestros familiares.

Cuando la gestión partidista cameral toma en sus manos el destrozo del futuro de parte de la hispanidad en nuestra nación, espera uno que, dentro de las filas del partido republicano se escuchen voces de protesta ante la injusticia que esto representa. No se ha escuchado ni una sola.

Ni Marco Rubio, cuya participación en el proyecto de amnistía migratoria fue altamente criticada por su propio partido, ni Ted Cruz, quién dice representar a Texas, cuya población hispana tiene fuertes lazos familiares con la gente al otro lado de la frontera levantan la voz a favor de la hispanidad ultrajada por esta falta de compasión te-partita. Es como su los hispanos republicanos usaran sus apellidos para solicitar nuestros votos y luego de ser electos se “reinventaran” para servirle solamente a los que no ostentan nuestra cultura y compromiso.

Mientras los hispanos caigamos en esa trampa electo-cultural, estaremos entregando nuestra identidad y nuestro orgullo a la incertidumbre que representa la invisibilidad de nuestra población a la hora de tomar en cuenta el futuro de nuestros hermanos. Eso es inaceptable.

En esta esquina… los que exigimos respeto, los que defendemos la compasión, el amor entre los de la misma casta, los que entendemos que la hispanidad constituye una hermandad indisoluble entre aquellos que originamos de todas las sociedades de habla hispana en América.

En la otra esquina… los que nos piensan débiles, manejables, los que nos consideran inferiores porque no nos ven como que seamos “completamente de aquí”. En esa otra esquina residen también aquellos que, siendo nuestros, disfrazan su identidad para tratar de manejarnos una vez concluyen las elecciones.

En esta esquina… los que tenemos la ineludible responsabilidad de sacar de carrera a los que piensan que pueden, al compás del ritmo de sus apellidos, utilizarnos para ganar y desecharnos para actuar.

A los de “la otra esquina”… Nos vemos en noviembre de 2014.

En esta esquina…

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