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Las Vegas.- A cada momento, Becky Hammon revisó sus notas y volvió a poner sus listas en su bolso. Se junta con sus entrenadores asistentes mientras garabatea jugadas que posteriormente mostrará a su equipo en los tiempos fuera. Recorre las líneas laterales en ocasiones, quizá para quemar un poco de energía nerviosa.

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En otras palabras, entrena.

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Y aunque parezca normal, era diferente.

Hammon ingresó en la historia ayer, al convertirse en la primera mujer en dirigir a un equipo varonil en un partido de la Liga de Verano de la NBA. Hammon y las Espuelas de San Antonio perdieron 78-73 ante los Knicks de Nueva York en el debut de la Liga en Las Vegas para ambas escuadras.

“Estoy adaptándome a muchas cosas, no sólo a las X y O sino a cómo manejar un equipo, cómo hablarle a los muchachos”, indicó Hammon. “Me siento como una flor que tiene muy buenas raíces pero que está lejos de florecer”.

Otras mujeres han trabajado como entrenadoras en la Liga de Verano: Nancy Lieberman, Salón de la Fama del baloncesto fue invitada por George Karl de Sacramento para ser parte de la plantilla de los Kings este verano y Lindsey Harding, una ex primera selección general en el Draft de la WNBA, es una invitada dentro del staff de Toronto en Las Vegas. Pero ninguna mujer había estado a cargo de toda una plantilla.

Hasta ahora.

“No debería de ser la gran cosa, porque somos entrenadores entrenando. A ella se le ha dado una oportunidad para hacer algo que ha hecho toda su vida”, explicó Lieberman, quien se convirtió en la primera mujer en entrenar a un equipo profesional varonil en la Liga de Desarrollo de la NBA. “Lo que llama la atención es que somos mujeres entrenando a hombres. Eventualmente, será normal. Pero sin duda, Becky abrió una puerta tremenda. Es la persona ideal para la tarea”.

Las cosas no salieron como Hammon hubiera querido. Pero demostró mucha garra como entrenadora. Sacó a todos sus cinco titulares después de cuatro minutos, con las Espuelas abajo en el marcador 13-2, y mostró cierto entusiasmo en las laterales mientras explicaba cómo quería que se abordaran ciertas situaciones en ese momento. San Antonio llegó a estar al frente por nueve puntos en el último cuarto, pero los Knicks respondieron con una serie de 16-0 redondeada por un disparo desde el aire del novato Kristaps Porzingis.

Hammon no se quedó pasmada. Tenía dos tiempos fuera a la mano y empleó uno con cerca de 25 segundos del final con su equipo abajo por tres. Luego usó el restante con 16 segundos de partido cuando la primera jugada que había dibujado se vino abajo. Hammon se movió con energía hacia el medio de la duela, llamó la atención de un árbitro y pidió el tiempo fuera final.

Casi funcionó. Jarrell Eddie tuvo oportunidad de un triple desde la esquina derecha, pero se salió del aro.

“Dibujé una jugada. Creo que no la esquematicé lo suficiente”, indicó Hammon. “Y pedí un tiempo fuera. Vamos a aclarar. Teníamos que vernos bien… estoy aprendiendo. ¿Realmente quiero tener el agua hasta el cuello todos los partidos? No, porque es estresante”.

Hammon entrará a su segundo año como asistente para las Espuelas. La ex estrella de la WNBA pasó 16 temporadas jugando contra Nueva York y San Antonio, así que parece adecuado que su debut entrenando en el verano sea contra los Knicks.

Realmente disfruta del momento antes del partido. Desde una de las puntas de la banca de las Espuelas, Lieberman lanzó besos al aire y se inclinó, con lo que se ganó una sonrisa y un saludo de Hammon. También saludó a una pareja que le deseaba suerte, que hablaban con miembros del staff de las Espuelas.

“Para mí esto tiene que ver con algo más grande”, explicó Hammon. “Queremos asegurarnos que cuando tu esposa o hija vayan a una entrevista de trabajo tenga la misma oportunidad que un chico. Eso es lo grande. Esa es la gran meta. Ya sea en el basquetbol, en el Ejército, directora de una empresa o un cuarto de operación, queremos mujeres ahí”, remató.

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