Advertisement

Indudablemente que la tecnología tiene sus ventajas. Agiliza una cantidad de labores, muestra los diferentes y fáciles métodos de ahorrar tiempo, de conseguir
informaciones, de no gastar dinero en estampillas de correo, etc.etc.

Todo lo anterior lo sabemos y, con algunas cosas hay quienes viven felices, cómodos y al día. Pero también sabemos que muchos irresponsables y mal intencionados –por  no decir “bandidos”- que buscan y obtienen informaciones ajenas
para conseguir beneficios, ganar dinero, usar nombres y números que no les pertenecen e, investigar clandestinamente las vidas y privacidad de otros.

Advertisemen

Los adelantos tecnológicos todos los días se dejan ver. Los aficionados aprenden
con una velocidad increíble pero abusan de una manera extraordinaria.

Se abusa tanto que aunque se pida por ejemplo en una iglesia, en una reunión,
en un salón de estudio que no se usen los teléfonos celulares, éstos suenan todo el
tiempo porque les mantienen el volumen en un tono elevadísimo. Los textos
enviados y recibidos se están escuchando cuando más concentrados están otros.
Interrupciones que son perjudiciales y de mal gusto porque existen personas que están atentas y concentradas en otros asuntos.  En estos casos podemos decir que
efectivamente las personas mal educadas abundan; no respetan ni el sitio donde
están, ni las peticiones que se les hacen y que les cuesta mucho seguir las reglas
de urbanidad.

Pero hay algo peor: La tecnología divide, separa la familia. Se ve y con demasiada
frecuencia que en una reunión varios miembros de una familia están juntos pero
cada uno por su lado hablando por teléfono, enviando textos, bajando canciones,
leyendo, etc.etc.  Entonces salen todos juntos pero separados porque cada quien
tiene motivos diferentes para prestar atención a otras cosas.  No hay conversación,
no se intercambias ideas, no se ve ni siquiera la intención de “guardar” por un
tiempo los diferentes aparatos que la tecnología ofrece todos los días.

Una madre de familia está tranquila porque su hijo adolescente está con ella en una
reunión. Pero él está todo el tiempo hablando, mirando, enviando textos. ¿ qué
está hablando? ¿qué está mirando? Misterio, misterio.

¿Existe algo más desagradable que mientras se está orando, comiendo, estudiando
suene un celular? Si, si lo hay: que quien recibe la llamada o un texto, interrumpa lo que está haciendo y muestre su mala educación.

¡Increíble! ¿Es la tecnología o la mala educación?
Por Alma Gallego‏