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Estados Unidos comienza a bombardear las posiciones del Estado Islámico en Siria

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Estados Unidos ha lanzado en la noche de este lunes los primeros ataques aéreos contra posiciones del autodenominado Estado Islámico en Siria, concretamente sobre Raqqa, la capital de facto de los yihadistas, en la frontera con Irak, según ha confirmado el Pentágono. “Fuerzas de Estados Unidos y de naciones aliadas han comenzado los ataques contra el EI en Siria usando una combinación de cazas, bombarderos y misiles tierra-aire”, ha declarado el portavoz del Pentágono, el almirante John Kirby, en un comunicado. Desde el mar, portaaviones norteamericanos en la zona han servido de base para el lanzamiento de misiles de crucero como los Tomahawk.

Esta ha sido toda la información proporcionada por el Pentágono, que ha puntualizado que debido a que “las operaciones están en marcha” no podía ofrecer detalles adicionales. Junto a los aviones de guerra estadounidenses han volado aparatos de “naciones aliadas”, en palabras del Pentágono, entre las que se encuentran Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Bahréin, Qatar y Jordania, como resultado de la amplia coalición de naciones reunida por el presidente Barack Obama con el objetivo de aniquilar al Estado Islámico. La ofensiva no cuenta con el visto bueno de Bachar Al Asad

Según varias fuentes consultadas por la cadena de televisión NBC, el Ejército norteamericano debía atacar cerca de una veintena de objetivos, entre los que se encontraban depósitos de combustible; campamentos de entrenamiento de yihadistas y puestos de mando y control. Los ataques llegan menos de dos semanas después de que Obama anunciara en un discurso a la nación que había autorizado extender la campaña militar iniciada en agosto contra el EI en Irak a Siria.

El presidente viaja este martes a Nueva York para asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas y todo apunta a que ha preferido llegar a la sede de la organización con un plan en marcha, pero no con una agenda abierta para discutir qué hacer con los yihadistas, que en poco tiempo han tomado grandes extensiones de territorio en Irak y Siria.

Más de dos tercios de los hasta 35.000 yihadistas que podría tener el Estado Islámico están basados en Siria. El resto se ha expandido y ha capturado amplias partes del norte de Irak, aunque los bombardeos comenzados por EE UU el pasado 8 de agosto han frenado esa rápida conquista. A los ataques del Pentágono sobre Irak, unos 190 hasta el momento, se sumaron la semana pasada aviones de guerra franceses.

Con los ataques aéreos por primera vez sobre Siria, EE UU se implica de una manera totalmente distinta en la guerra civil en aquel país, conflicto del que hasta el momento Washington se ha mantenido alejado. El año pasado, Obama dio marcha atrás en su plan de atacar el régimen de Bachar Al Asad, pero la decapitación en las últimas semanas por miembros del Estado Islámico de dos reporteros de EE UU dio un giro total a la opinión pública norteamericana que reclamó la intervención del Pentágono ante la amenaza yihadista.

“He dejado claro que daremos caza a los terroristas que amenacen nuestro país, se encuentren donde se encuentren”, dijo Obama en su discurso del pasado 10 de septiembre. “Eso significa que no dudaré en tomar acción contra el EI en Siria, así como en Irak”, prosiguió el mandatario. “Esto es un principio básico de mi presidencia: Si amenazan América, no encontrarán refugio”, finalizó Obama. Las palabras del presidente eran claras: solo estaba en cuestión cuándo se atacaría Siria, no si se atacaría.

Al final de la semana pasada, antes de que el Congreso entrara en receso casi hasta las elecciones del 4 de noviembre, tanto la Cámara como el Senado aprobaban una ayuda de 500 millones de dólares para entrenar y equipar a las fuerzas moderadas sirias como contrapeso al EI. Estos efectivos recibirán entrenamiento en Arabia Saudí.

La Casa Blanca no se ha pronunciado sobre los bombardeos. Se prevé que Obama abandone Washington pasadas las diez de la mañana de este martes martes, rumbo a Nueva York, donde expondrá con hechos su caso, en esta ocasión ante los líderes y presidentes de 140 naciones del planeta.

El objetivo de la Administración de Obama es construir una coalición lo más amplia posible de países para vencer a los yihadistas, sin cruzar una primera línea roja para diferenciarse de lo ocurrido con George W. Bush que actuó en solitario. La otra línea roja es que no haya tropas de combate terrestres, por lo que el presidente estadounidense insiste en que esta operación no será un nuevo Irak ni un nuevo Afganistán, las guerras que heredó de Bush.

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