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La pregunta la hizo la periodista sueca Kristina Kappelin, quien para introducir el tema se refirió a la líder de la iglesia luterana en Suecia, la arzobispa de Upsala, Antje Jackelén, quien está casada con el pastor Heinz Jackelén, también luterano.

En los últimos días hubo revuelo en las redes sociales por una fotografía en la que se aprecia a la líder luterana abrazando al Papa Francisco, quien se acercó a ella como un gesto de cortesía durante la oración ecuménica realizada el 31 de octubre en la catedral de Lund.

La pregunta de Kappelin en la conferencia de prensa a bordo del avión papal fue la siguiente: “Suecia que ha acogido este importante encuentro ecuménico tiene una mujer como líder de la propia Iglesia. ¿Qué cosa piensa al respecto? ¿Es realista pensar en las mujeres sacerdotes también en la Iglesia Católica en los próximos decenios? Y si no, ¿Por qué los sacerdotes católicos tienen miedo a la competencia?”.

El Papa respondió que “sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia Católica, la última palabra es clara y la dio San Juan Pablo II y esto permanece. Sobre la competencia… no sé (risas)”.

La periodista insistió con la pregunta y el Pontífice reiteró su respuesta para luego recordar el papel fundamental de la mujer en la Iglesia, algo a lo que ya se ha referido en diversas ocasiones.

Francisco dijo que “las mujeres pueden hacer muchas cosas mejor que los hombres” y cuestionó luego: “¿Qué es más importante en la teología y en la mística de la Iglesia: los apóstoles o María en el día de Pentecostés? ¡Es María! ¡La Iglesia es mujer! Es la Iglesia y no el Iglesia… es la Iglesia esposa de Jesucristo. Es un misterio esponsalicio”.

Lo que estableció San Juan Pablo II

En 1994 San Juan Pablo II escribió la carta apostólica Ordinatio Sacerdotalis sobre la ordenación sacerdotal reservada solo a los hombres.

En ese texto el Papa Wojtyla señala que “la ordenación sacerdotal, mediante la cual se transmite la función confiada por Cristo a sus Apóstoles, de enseñar, santificar y regir a los fieles, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres”.

En ese documento el Pontífice escribió también: “con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos, declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”. (ACI Prensa)

Francisco sobre sacerdocio femenino: “La última palabra la tuvo San Juan Pablo II”

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