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Alemania rindió homenaje a las víctimas de la tragedia aérea de Germanwings con un acto en el que fueron encendidas 150 velas blancas, una por cada uno de los muertos, incluido el copiloto Andreas Lubitz, supuesto autor voluntario de la caída del Airbus A320 que el 24 de marzo pasado iba de Barcelona a Düsseldorf.

La imponente Catedral de Colonia fue el escenario de la misa ecuménica a la que asistieron, unas 1.400 personas, casi todas vestidas de negro, y unos 500 familiares y amigos de las víctimas. Mientras el coro interpretaba el réquiem de Gabriel Fauré, en primera fila estaban presentes la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente alemán Joachim Gauck y el ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz, país del que provenían 47 pasajeros, y también autoridades de Francia, donde se produjo el accidente. Por Argentina asistió el jefe de misión, para recordar a los fallecidos Sebastián Greco, Gabriela Luján Maumus (una joven pareja de Buenos Aires) y Juan Armando Pomo, empresario radicado en Paraguay.

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“¿Dónde estabas Dios?”, comenzó el cardenal de Colonia, Rainer Woelki, repitiendo la pregunta que se hicieron miles de veces quienes perdieron a sus seres queridos en el avión de Germanwings. No podrán enterrar sus cuerpos, ya que por la violencia del impacto los restos quedaron despedazados, desparramados, cerca de la localidad francesa de Le Vernet.

Antes de la ceremonia, el cardenal Woelki había subrayado a los medios que “las víctimas son 150” más allá de lo que determine la justicia en la investigación de la tragedia. Según las pericias realizadas hasta ahora, el copiloto de 28 años y con graves problemas psíquicos, aprovechó que el comandante dejó el puesto de pilotaje para ir al baño y se encerró por dentro. Entonces comenzó a hacer descender el avión hasta estrellarlo deliberadamente contra una ladera en los Alpes del sur de Francia. Sus familiares fueron invitados pero decidieron no asistir a la ceremonia de Colonia.

Durante la misa, una joven llamada Sara, hermana de una de las víctimas, pidió entre sollozos que “Dios seque nuestras lágrimas” y que “nos regale nuevo impulso” para seguir viviendo.

Lufthansa (Germanwings es su filial de bajo costo) publicó el viernes avisos fúnebres de página entera en los principales diarios alemanes. El gerente de Germanwings, Thomas Winkelmann, estaba presente en la catedral de Colonia, donde tras la ceremonia religiosa las autoridades subieron al podio a expresar sus condolencias en breves discursos.

Funeral de Estado por Germanwings: hasta el copiloto fue homenajeado