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JERUSALÉN.- Israel martilla Gaza con sus aviones y se apresta a la invasión. El movimiento Hamas, desde Gaza, amenaza con que todos los israelíes serán considerados objetivos de sus nuevos y más poderosos cohetes, que ayer alcanzaron distancias sin precedentes y llegaron a Tel Aviv, motor económico de Israel.

Todo huele a sangre en un conflicto que crece y que, en sólo tres días, dejó más de 40 muertos y 300 heridos.

Para no dejar dudas, Israel prometió reforzar su ofensiva bélica contra la Franja de Gaza, que controla Hamas, con lo que puso en palabras lo que ya era evidente en el terreno.

“Hemos decidido intensificar los ataques contra Hamas y las otras organizaciones terroristas en Gaza”, declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, después de que la aviación bombardeara 550 objetivos y matara a más de 40 palestinos en la operación denominada Barrera de Protección, iniciada a comienzos de esta semana.

“El ejército está preparado para cualquier eventualidad”, agregó.

Mientras el gobierno de Israel bombardeó repetidamente Gaza, el grupo extremista lanzó proyectiles de un alcance inusitado; hay más de 40 muertos.

Anteayer había ordenado la movilización de 40.000 reservistas para una posible operación terrestre, cuyas chances de concretarse ganaron puntos en las últimas horas en la cúpula del gobierno. Hasta el presidente Shimon Peres, que hace sólo poco más de un mes estuvo en el Vaticano rezando por la paz con Francisco y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, se mostró inclinado a endurecer la ofensiva.

La ofensiva terrestre podría comenzar “en breve” si Hamas no detiene el lanzamiento de misiles, advirtió Peres a la cadena CNN. “Les pedimos detenerse, hemos esperado un día, dos, tres, y ellos continuaron. Y esparcieron su fuego sobre muchas áreas de Israel.”

Por el momento, todas las bajas están del lado palestino en este intercambio de bombardeos y misiles, cumbre letal de una escalada de represalias colectivas que comenzó hace tres semanas. La señal de largada fue el secuestro y la muerte de tres jóvenes colonos israelíes, presuntamente a manos de extremistas islámicos. La semana pasada, se produjo otro rapto y asesinato de signo contrario, de un adolescente palestino a manos de supuestos extremistas israelíes.

Desde entonces, en la zona sólo se baten tambores de guerra. La fuerza aérea y la armada israelíes atacaron 560 objetivos, mientras los militantes de Hamas y otros grupos islamistas lanzaron 250 proyectiles a 20 localidades diferentes. Unos 50 cohetes fueron interceptados por el sistema de defensa israelí antimisiles, denominado Domo de Hierro.

Las alarmas sonaron en Haifa, Jerusalén y en la lejana Tel Aviv, en cuyos alrededores fueron interceptados cinco cohetes. Otro misil impactó en Hadera, al norte de Tel Aviv y situada a 117 kilómetros de la Franja de Gaza. Según voceros israelíes, se trata del ataque palestino de mayor alcance en lo que va de la crisis.

Esos cohetes fueron unas de las peligrosas novedades de este nuevo conflicto en Medio Oriente. Hamas sorprendió a Israel con proyectiles de origen Sirio con un alcance de unos 120 kms, bastante mayor que el usual del arsenal palestino.

Pero el ataque más sangriento se produjo del otro lado, en Beit Hanun, una localidad del norte de Gaza. Un misil israelí lanzado contra una casa acabó con la vida de un mando del movimiento Jihad Islámica y de cinco de sus familiares, entre ellos dos mujeres y dos chicos.

Fuentes palestinas señalaron que alrededor de otras 25 casas fueron destruidas o dañadas y que no pertenecían a militantes. Por lo menos 30 civiles, entre ellos seis chicos, se incorporaron al balance de víctimas.

Para Abbas, el fuego israelí está fuera de toda justificación, incluso en tiempos de guerra. “Es un genocidio; matar a familias enteras es un genocidio perpetrado por Israel contra nuestro pueblo”, dijo durante una reunión de crisis con la dirigencia palestina en la ciudad de Ramallah, en Cisjordania.

Según Abbas, todos los líderes de Hamas se mostraron de acuerdo en “la continuación de la tregua [que regía desde 2012] y contra la escalada de violencia”.

Hamas, con un arsenal estimado en 10.000 misiles, tiene la capacidad de resistir durante alrededor de seis semanas, según expertos de defensa israelíes. En cuanto a una incursión terrestre israelí, los especialistas arriesgan dos escenarios: una operación de larga duración para erradicar por completo las infraestructuras de Hamas, y otra más corta para debilitar sus capacidades militares. Ninguna de las dos versiones promete un final inminente.

“Hemos matado terroristas de diferentes rangos y esta operación continuará y será intensificada. De parte nuestra, no será una batalla de breve duración”, dijo el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon.

Agencias: AFP, DPA, ANSA y Reuters.

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