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Este artículo es fuente de una de las personas más amadas en mi vida, mi padre como todos le llaman Papaíto, el Dr. F. Fernández Soler, quien fue un médico especializado en prótesis dental, doctor en ciencias médica, orden Carlos J Findlay, y profesor emérito de la Universidad de La Habana, Cuba, y de quien siempre me sentí y me sentiré orgullosa, sobre todo porque siempre gocé de su mayor calor familiar como padre, sus mejores hábitos y costumbres de cultivar mucho pero mucho amor. Aunque simpática la moraleja, dice mi esposo que el que tenga dudas le pregunte si verdaderamente el amor entra por la cocina, y es que mis padres tuvieron 56 años de amor sincero, y nuestra relación lleva 33 años consagrados en las buenas y en las malas, y por supuesto a la herencia culinaria que tuve de mi adorable padre, a quien dedico estas letras, y para que sirva de la mejor influencia al aprendizaje de los mejores hábitos y costumbres alimenticias, así que permítanme compartirla con ustedes también, copiando textualmente una selección de sus mensajes más sabios, como sigue:

– La comida seleccionada y preparada cuidadosamente, asegura a la familia una felicidad doble: La de comer sabroso y la de gozar de buena salud mediante una alimentación adecuada.

– Cada día se coincide más importancia a la comida con la salud y de ahí que toda obra culinaria o recetario de cocina moderna dedique por lo menos un capitulo a la nutrición.

– El organismo humano construye sus propias piezas y hace sus propias reparaciones. Esto lo hace con una sustancia llamada proteína.

– Las proteínas se encuentran principalmente en la carne, huevos, pescado, leche, queso, frijoles, etc.

– Por eso cuando se está construyendo el organismo en las etapas de la niñez, adolescencia, embarazo o lactancia, las demandas de proteínas son mayores.

– El adulto necesita proteínas para reparar el degaste de su cuerpo, pero en proporciones menores que el niño y el adolescente con excepción de aquellas personas que tienen una actividad muscular extraordinaria por su trabajo o actividades deportivas.

– El organismo humano necesita combustible para su funcionamiento y el desarrollo de una vida más o menos activa. Aun cuando estamos acostados o durmiendo el organismo está gastando energía ya que el corazón sigue funcionando, seguimos respirando y todo esto requiere cierta cantidad de energía. Esta energía que necesita nuestro cuerpo para funcionar se mide en términos de calorías.

– Cada organismo tiene determinadas demandas de acuerdo con su sexo, edad, talla, actividad, etc. Los alimentos productores de mayor cantidad de calorías podemos llamarlos energéticos. Los principales son las grasas, los azucares, y las féculas.

– Nuestro cuerpo tiene la propiedad de poder almacenar las calorías que no gasta en el día y esto lo hace generalmente en forma de grasa. Si usted pesa más de los que debe, es casi seguro que usted está ingiriendo demasiado alimento energético.

– Las calorías son producidas por los alimentos en mayor o menor proporción y si usted consume alimentos que producen mucha calorías, su cuerpo la almacenará en forma de grasa ese extra de caloría que está ingiriendo.

– El cuerpo humano necesita también alimentos que regulen su funcionamiento y esos lo llamamos alimentos reguladores. Son considerados como principales alimentos reguladores los vegetales y las frutas.

Sentémonos a la mesa en familia y disfrutemos comer saludablemente, pero sin perder la perspectiva que para consolidar el peso adecuado debe incluir una apropiada actividad física. Combinar tus buenos hábitos alimentarios con los ejercicios será tu meta, y para ello puedes contar con nuestros servicios en 3008 S Dixie Hwy, West Palm Beach, Fl 33405, o visite www.calvetpersonaltraining.com , o haga su cita a través de nuestro teléfono 561-512-9081.

Importancia de la preparación de las comidas

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