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James Comey y la integridad de Trump

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Bajo juramento, el exdirector del FBI James Comey declaró ayer cómo las presiones y mentiras del presidente Donald Trump y su administración le hicieron filtrar sus conversaciones con el inquilino de la Casa Blanca apostando a que las revelaciones provocarían, como ocurrió, el nombramiento de un fiscal especial para investigar la interferencia de Rusia con el proceso electoral de EE.UU.

En una comparecencia ante el Comité de Inteligencia del Senado, Comey echó ayer más sombras que nunca sobre la integridad del presidente de EE.UU. y detalló las intervenciones para intentar bloquear la pesquisa criminal en contra del exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn y el caso sobre Rusia.

Comey dijo que le corresponderá al fiscal especial del caso, el exdirector del FBI Robert Mueller, determinar si las actuaciones del presidente Trump constituyen “obstrucción de justicia”.

Pero mantuvo que la petición de Trump para que cancelara la pesquisa sobre Flynn “me pareció una cosa muy perturbante”.

La dramática presentación de Comey generó extraordinarias expectativas y fue seguida desde oficinas, restaurantes y trenes.

El testimonio trajo a la memoria —aunque no se ha llegado a eso— los procesos de destitución en contra de los expresidentes Richard Nixon, quien renunció a su puesto acosado por el escándalo de Watergate, y Bill Clinton, quien sobrevivió el proceso de residenciamiento iniciado sobre sus mentiras en torno a su relación extramarital con la becaria Mónica Lewinsky.

Comey sostuvo que decidió recopilar las notas de sus encuentros con el presidente Trump, pues temía que el mandatario pudiera mentir sobre lo que conversaron.

Mark Kasowitz, abogado de Trump, negó que en alguna forma, el presidente de EE.UU. “ordenara o sugiriera a Comey detener investigación alguna”.

Kasowitz también trató de tomar la ofensiva al indicar que Comey “filtró ilegalmente información clasificada y comunicaciones privilegiadas” con Trump.

Desde que se sentó en el salón de audiencias del Senado, Comey no titubeó en afirmar que Trump lo despidió para intentar liberarse de la nube que le sigue sobre Rusia.

El presidente Trump destituyó a Comey justo hace un mes, y primero dijo que se debió a la forma en que manejó la investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton como secretaria de Estado, una intervención que, sin embargo, muchos creen le costó las elecciones a la pasada candidata presidencial demócrata.

Pero Trump dijo luego en una entrevista de televisión que lo despidió debido a las investigaciones sobre Rusia.

“Aunque la ley no requiere razón alguna para despedir a un director del FBI, la administración optó por difamarme y, más importante, al FBI, al decir que la organización estaba en desorden y que estaba pobremente dirigida, que la fuerza laboral había perdido confianza en su líder. Eso fueron mentiras, simple y llanamente”, indicó.

En su testimonio escrito, divulgado el miércoles, Comey afirmó que en el primer encuentro a solas, Trump le solicitó que dejara a un lado la investigación contra Flynn, despedido el día antes de esa conversación. Flynn salió de su puesto después de conocerse que ocultó al vicepresidente Michael Pence sus reuniones con el embajador ruso Sergey Kislyak.

“Lo tomé como una directriz”, dijo Comey, al indicar que ese encuentro se dio después de una reunión con varios altos funcionarios, y que le pidió al secretario de Justicia, Jeff Sessions, que no lo dejara a solas con Trump.

Sessions solo le dio una mirada de indefensión. “Mi percepción fue que el secretario sabía que no se debía ir”, afirmó Comey.

Trump después arregló una cena privada con Comey en la Casa Blanca en la que le planteó que esperaba lealtad de parte suya. Comey declaró que hubo un silencio incómodo y solo se comprometió a ser “honestamente leal”.

Para entonces, sin embargo, ya había decidido que iba a redactar notas sobre sus reuniones con Trump, ante el temor de que pudiera mentir en torno a lo conversado, una práctica que nunca tuvo bajo Barack Obama.

En total, tuvo nueve conversaciones “uno a uno” con Trump. “Sabía que llegaría el día cuando necesitaría un récord sobre lo ocurrido, no solo para defenderme, sino para defender al FBI y nuestra integridad como institución, y la independencia de nuestra función investigativa”, dijo, al indicar que consideró las circunstancias, el tema y, también, “la persona” con la que hablaba.

Comey dijo que estaba “honestamente preocupado de que (Trump) pudiera mentir sobre la naturaleza de nuestra reunión”.

Comey reveló que, a través de un amigo, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia, filtró detalles de sus conversaciones con Trump a The New York Times, en busca de que la investigación sobre Rusia    quedara en manos de un fiscal especial.

El fiscal especial Mueller ya tiene copia de todas sus notas sobre los encuentros con Trump.

El presidente Trump ha insinuado que podría haber grabaciones sobre sus conversaciones con Comey. Y Comey dijo ayer que si existen deben divulgarse.

No investigaba a Trump

Comey reveló, además, que las pesquisas que hacía el FBI sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016, no incluían entonces a Trump y admitió que así se lo reveló al presidente.

El senador republicano Marco Rubio (Florida) cuestionó a Comey por qué en medio de tantas filtraciones sobre las investigaciones referentes a Rusia, esa información no fue divulgada a la prensa, a pesar de que era conocida por los líderes del Congreso.

“No sé. Presumo que las cosas sobre las que se informa (al liderato) se mantienen bien reservadas”, indicó Comey.

¿Juicio político?

Desde que el miércoles se conoció el testimonio escrito de Comey, la idea de un futuro proceso de destitución en contra del presidente Trump, por posible obstrucción de justicia, flota en la mente de la oposición política.

Como miembro del Comité de lo Jurídico de la Cámara baja, el congresista demócrata boricua Luis Gutiérrez (Illinois) consideró ayer que le parece claro que cualquier iniciativa tendrá que ser política.

“El presidente de EE.UU. no va a ser acusado criminalmente”, dijo. Por ello, dijo que es hora de que esa comisión comience a examinar si debe ponerse en marcha un proceso de destitución.

“Voy a continuar demandando que empiecen las investigaciones en el Comité de lo Jurídico”, indicó.

La Constitución federal deja en manos de la Cámara de Representantes la presentación de cargos de destitución en contra de un presidente de EE.UU., el cual comienza en el Comité de lo Jurídico, al que pertenecen Gutiérrez y el también boricua Raúl Labrador (Idaho), quien es parte de la mayoría republicana.

Si la Cámara acordara un juicio político en contra del presidente de EE.UU., la decisión de si se le destituye o no recae entonces en el pleno del Senado.

Para Gutiérrez, es extraordinario que el entonces director del FBI considerara que Trump pudiera mentir sobre el contenido de sus reuniones en la Casa Blanca.

“Si el presidente le miente al director del FBI, no se le puede creer absolutamente nada al presidente de Estados Unidos”, sostuvo Gutiérrez.

El también demócrata boricua José Serrano (Nueva York) sostuvo que hacía mucho tiempo no veía un evento que paralizara al Capitolio federal por unas horas.

“Desde Watergate no creo que hubiese tanta atención a una audiencia”, dijo Serrano.

Con las dos cámaras del Congreso bajo mayoría republicana, Serrano ve muy difícil que en este momento cobre fuerza un proceso para investigar directamente al presidente Trump.

Pero sostuvo que no importa cómo se describa jurídicamente, la petición que le hiciera Trump al entonces director del FBI para que frenara la investigación sobre su exasesor Flynn, el tema va a estar vivo por mucho tiempo.

Aunque los cuestionamientos sobre el temperamento de Trump preceden su elección, el speaker Paul Ryan dijo que Trump es “nuevo en el gobierno”. “No digo que es una excusa aceptable”, agregó.

El boricua Serrano reconoció que Trump nunca ha sido funcionario de gobierno, ni ocupado un puesto electivo ni fue militar. Pero cree que el problema es más profundo.

“Este presidente —sostuvo Serrano— tiene la tendencia de cometer muchos errores. Lo que nadie puede negar es que hay una crisis”.

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