Home Entretenimiento Javier Sierra, autor de thrillers bíblicos, es Premio Planeta

Javier Sierra, autor de thrillers bíblicos, es Premio Planeta

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(La Nación) – Con más ejemplares vendidos en toda su historia (más de 42,5 millones acumulados) que lectores potenciales en la península ibérica, el Premio Planeta es en España el gran lanzamiento anual de su producto estrella del líder mundial de la edición en lengua española (y séptimo grupo editor en el mundo). De allí la espectacularidad de su gala, cada año, a comienzos del otoño en el hemisferio norte.

Pero la gala de ayer en el Palacio de Congresos de Barcelona, que coronó en la 66» edición del premio al autor de best sellers bíblicos o de enigma histórico Javier Sierra (Teruel, 1971) por el manuscrito de El fuego invisible, fue de todo menos espectacular, entre otras cosas por la tensión acumulada a causa del conflicto independentista catalán.

Planeta anunció oficialmente esta semana el traslado de su sede social a Madrid. Y aunque el presidente del gigante editorial, José Creuheras, confirmó en declaraciones previas la voluntad de la empresa de “conservar los puestos de trabajo” en Cataluña y “la intención de seguir celebrando el Premio Planeta en Barcelona”, la continuidad de la emblemática velada en la ciudad pende de un hilo. El delgado hilo de la suspendida declaración de la independencia y a estas alturas la más que posible intervención del gobierno central en la rebelde comunidad autónoma. “Esto es lo que puedo asegurar hoy. Si me hubieran preguntado hace seis meses sobre el traslado de Planeta a Madrid, habría dicho que no”, matizó.

De allí, entre otras cosas, la desangelada gala de ayer, en la que brillaron por su ausencia las grandes autoridades en conflicto, españolas y catalanas. Si en la edición de 2016 presidieron la cena los jefes de Estado, los reyes don Felipe y doña Leticia, junto al presidente autonómico Carles Puigdemont, la representación ayer se vio mermada a la mera presidenta del Congreso de Diputados Ana Pastor y al delegado de Gobierno en Cataluña Enric Millo, por un lado, y al consejero de la cartera de Empresa del gobierno catalán Santi Vila, por el otro.

La pregunta por la delicada coyuntura política fue inevitable, pero Javier Sierra la esquivó con elegancia citando la respuesta que en su día dio la bailarina cubana Alicia Alonzo ante una encrucijada similar: “En el momento en que el comandante hable de zapatillas de punta, yo hablaré de política”, zanjó el escritor, que dedicó la novela a los compañeros escritores, “porque el desencadenante de esta obra es la palabra, donde reside la fuerza creativa de nuestra civilización… Es en el uso de la palabra donde está el origen de la maldad y de la bondad, y ése es el fuego invisible que todos llevamos en nuestro interior”, añadió, con su habitual hermetismo.

Tertuliano radiofónico y colaborador habitual de programas televisivos de esoterismo, enigmas y misterios históricos, Sierra le suma a su dimensión mediática un gran poder de llegada al público amplio en el thriller de misterio. Traducido a más de 40 idiomas, el éxito le llegó sobre todo a partir del fenómeno de La cena secreta (2004), con la que se convirtió en 2006 en el primer escritor -y hasta ahora el único- en entrar en el ansiado top ten de libros más vendidos de The New York Times.

En ese sentido, la apuesta del Grupo Planeta es clara, porque con El fuego invisible Sierra regresa a lo que mejor sabe hacer y a lo que esperan de él los lectores: el thriller bíblico. Narrada en primera persona por un joven profesor de origen español afincado en Dublín llamado David Salas, la novela desenrolla el misterio de la búsqueda del Santo Grial sobre varios escenarios españoles en el presente a partir del asesinato de un investigador, compañero de un protagonista, en Madrid. Y otro tanto ocurre con la obra finalista Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio (Madrid, 1970), una autora de novelas psicológicas o ya de plano de corte sentimental.

Una clara apuesta del Grupo Planeta por dos autores comerciales en tiempos políticos convulsos, que ya tienen un impacto negativo en el negocio del libro. Tras cuatro años seguidos de recuperación sostenida de la industria editorial en torno a un crecimiento del 3% anual, el presidente de Planeta reconoció hace unos días que desde septiembre pasado, con el recrudecimiento del conflicto independentista catalán, las ventas en librerías cayeron un 25%. Y a revertir esa tendencia es a lo que apunta ahora el grupo editorial.

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