Home Cápsulas por José Luis Pérez‏ Juana de Arco

Juana de Arco

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Una guerra entre Inglaterra y Francia comenzó en 1337 que duró unos 100 años. El rey inglés Eduardo III invadió a Francia llegando a controlar más de la mitad del país. Pero la situación comenzó a cambiar a favor de los franceses con la inesperada llegada de una joven campesina de apenas 17 años de edad que no sabia leer ni escribir; pero dotada por Dios de un gran amor a su patria y un extraordinario coraje. Juana de Arco era el nombre de aquella valiente jovencita que vestía armadura, montaba a caballo, manejaba la espada con gran destreza y se cortaba el pelo como un muchacho cualquiera. Ella decía oír voces del cielo que le ordenaban pelear por su patria y restaurar al trono al legítimo Rey Carlos VII. En 1429, con un poderoso ejército marchó sobre la ciudad de Orleans derrotando completamente a los ingleses y logrando hacer que el Rey se presentara en Reims, en donde fue coronado como único monarca de Francia en presencia de la simpática heroína que desde ahora será aclamada como: “La Doncella de Orleans”. Al frente de su ejército, esta encantadora damisela logró expulsar a los ingleses que, al final, solamente controlaban el pequeño puerto de Calais, al norte de Francia. En 1430 fue apresada por un grupo de franceses traidores (esta clase de ratas abunda bastante) y vendida a los ingleses por la exigua suma de 16,000 francos ($3,000.00). Fue llevada a Ruam donde la acusaron de hechicería y herejía. El falso juicio duró más de 3 meses con duros interrogatorios. La valiente muchachita estaba sola, el malvado Rey Carlos se había olvidado de ella. (Esto sucede a menudo). La valiente jovencita fue declarada culpable de hechicería y quemada en la plaza pública. Con gran coraje y dignidad, con la mirada puesta en el cielo, sin derramar una lágrima, sin exhalar un lamento, afrontó valientemente su trágico fin aquel fatídico 30 de mayo de 1431; tenía solamente 19 años.

El Papa Benedicto XV la canonizó en 1920 incluyendo su nombre en el santoral católico como Santa Juana de Arco. ¡Fascinante muchachita, ¿verdad Clara?!

Nota bene: Séneca dijo: La fuerza es el lenguaje de las bestias

FINIS CORONAT OPUS

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