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Solo un 23% de los puertorriqueños inscritos para votar respondió ayer a la convocataria del Partido Nuevo Progresista (PNP) para refrendar la estadidad en lo que constituye la segunda consulta electoral con el índice de participación más bajo en la historia política del País.

Solo superó por 1% al referéndum sobre el sistema cameral, celebrado el 10 de julio de 2005, pero, en esa consulta, votaron más personas. En 2005, llegaron hasta las urnas 546,809 de los 2,453,292 electores hábiles, en comparación con los 518,199 votantes de un universo de 2,260,804 que ayer acudieron a las urnas.

A siete meses de ganar las elecciones generales, la fórmula anexionista que promovió el gobernador Ricardo Rosselló Nevares en el llamado “Plebiscito para la descolonización inmediata de Puerto Rico”, obtuvo 502,616 votos o el 97% de los sufragios.

La libre asociación o independencia recibió 7,779 votos (1.5%) y el actual status territorial cargó con 6,821 votos (1.32%) en un referéndum para el que los partidos opositores llamaron al boicot en rechazo a las alternativas incluidas en la papeleta de votación.

Ayer, en un día en que los puertorriqueños afirmaban su indentidad nacional en Nueva York, la estadidad logró menos votos que los que esta fórmula recibió en los plebiscitos del 1993 y 1998, que impulsó el exgobernador Pedro Rosselló González, padre del actual mandatario, y el exgobernador Luis Fortuño Burset en el 2012.

En el 1993, la estadidad obtuvo 788,296 (46%) votos, en el 1998 recibió 728,157 (47%) y se alzó con 834,191 (61%) sufragios en el 2012.

Rosselló Nevares y los líderes de la Palma celebraron el resultado que se anticipaba por la apelación al retraimiento electoral que apoyaron el Partido Popular Democrático, el Partido Independentista Puertorriqueño y otra decena de grupos, que criticaron que el gobierno invirtiera en la elección $6.9 millones en momentos en que el País enfrenta la reestructuración de una deuda pública que ronda los $69,000 millones.

“Hoy (ayer) los puertorriqueños estamos enviando un mensaje fuerte y claro al mundo, reclamando la igualdad de derechos como ciudadanos americanos”, afirmó el mandatario en un parte de prensa.

“Nos corresponde ahora llevar esos resultados a Washington con la fuerza que representa el cumplimiento de un ejercicio democrático, supervisado por una misión de observadores nacionales e internacionales, que han validado el proceso como uno debidamente organizado, justo y democrático. Dicha misión estará rindiendo un informe al Congreso y al gobierno federal sobre ésta histórica elección”, agregó.

El sábado, Jason Emert, presidente de la firma de consultoría política reclutada por el gobierno para ese trabajo, Emert Group, indicó a El Nuevo Día que presentarán su informe hoy.

A petición de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico, Emert organizó y dirigió los trabajos de la delegación de observadores, que incluyó alcongresista republicano Don Young y al congresista demócrata Darren Soto, entre otros.

“En la ratificación de Wisconsin como estado en el 1848, participaron 23,183 electores de una población de más de 130,000 personas, lo que representa un 17% de su población. En 1911, Arizona hizo lo propio con 15,489 electores de 217,000 de población, un 7% de su población. En el 1940, Hawái solicitó iniciar proceso hacia la estadidad con 35% de participación de sus electores. En el 1946, Alaska comenzó su proceso de admisión con el voto de 16,375 electores con una población de 75,000, lo que representaba 21% de su población. Hoy los resultados igualan o sobrepasan esos porcentajes”, afirmó Rosselló Nevares.

La comisionada residente Jennifer González Colón catalogó como un éxito el resultado del plebiscito, cuya baja participación achacó a la merma poblacional que ha experimentado la Isla en los pasados años.

“Es la primera vez en la historia que el 97% de la población vota a favor de la estadidad. Se ha visto una participación mayor a la primaria del PNP del año 2016, que fue de 467,700 electores, que básicamente era la expectativa del PNP, porque sabemos que, en los pasados cinco años, ha habido una emigración de más de 400,000 puertorriqueños fuera de la nación”, apuntó González Colón.

Como en ocasiones previas, rechazó el boicot como una estrategia política para expresar el disgusto con el proceso que comandó el PNP.

“En los procesos electorales, ganan quienes votan y se toma la participación de los que participen en el proceso, no de los que se quedan en su casa”, apuntó la comisionada residente.

El boicot “Funcionó”

Pero para el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, una voz enérgica a favor del boicot, los resultados demostraron que funcionó el llamado al retraimiento.

“El boicot fue una expresión política contundente. Esto no fue abstención. La abstención se da cuando no te importa una elección. El boicot fue precisamente porque nos importa Puerto Rico y fue una forma de repudiar esta elección”, aseguró.

Aseguró que el copo de la estadidad en el plebiscito reflejó precisamente el defecto del proceso.

“Eso crea duda y los que conocen el tema de Puerto Rico en Washington saben que nosotros estamos dividos. El 97% es lo que tú sacas cuando hay regímenes de un solo partido. Eso es lo que sacaba Saddam Hussein cuando hacía elecciones en Irak”, aseguró.

Observó, también, que, de los cinco plebiscitos que se han celebrado hasta el momento, la consulta de ayer contó la menor cantidad de votantes.

Por ejemplo, en el plebiscito del 1967, votaron 707,293 electores.

“Con estos números, a Ricardo Rosselló se le van a reír en la cara en Washington. Le va a hacer un daño terrible a Puerto Rico, pero, más aún, va hacer un daño terrible a la estadidad”, insistió.

Como parte de su análisis, aseguró que el plebiscito derrotó el mito de que los populares saldrían a votar en masa por la estadidad.

Apoyó esta tesis en números, al subrayar que la estadidad obtuvo menos votos ayer que el número de votos íntegros —582,058— que recibió el PNP en las elecciones pasadas.

También lanzó un reto a Rosselló Nevares y a González Colón para que se retiren de la vida política si no logran su meta de convertir a Puerto Rico en un estado para el año 2020.

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