Home Cápsulas por José Luis Pérez‏ La cuaresma

La cuaresma

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El miércoles de ceniza, que este año cae el 5 de marzo, comienza la Cuaresma. Es el tiempo de preparación para la Pascua de Resurrección que siempre se celebra en domingo, este año corresponde al día 20 de abril. El Concilio de Nicea, 325 dC, determinó que esta importante fiesta debe tener lugar el primer domingo después de la luna llena del equinoccio de primavera.

Por este motivo, esta importante fiesta cristiana se dice que es movible y siempre debe caer entre el 21 de marzo y el 26 de abril, con una variación que puede llegar a los 36 días en el calendario Gregoriano. La palabra Pascua es derivada del latín PASCHA que se traduce como sacrificio o paso. La celebración de Pascua más antigua es la de los judíos, que en inglés le llaman PASSOVER, pasar sobre. Se estableció mucho antes de la era cristiana conmemorando la salida de la cautividad a que estuvieron sometidos en Egipto. Se está recordando cómo el ángel exterminador pasó frente a las casas de los judíos que habían sido marcadas con la sangre de un cordero sacrificado, quedando así más fácil la identificación de las viviendas egipcias en donde debían morir todos los primogénitos en castigo por no haber permitido la salida de los hebreos de la cautividad. Para los hijos de Israel ésta es la fiesta más solemne de todos los tiempos, y se celebra cada año hacia la última luna llena del mes de marzo o abril.

Como claramente puede observarse, la Cuaresma es el único tiempo cristiano que todos los años cambia de fecha, y según estudios realizados, afecta a un variado número de asuntos civiles en muchos países; por lo que se ha insistido, desde hace  tiempo, en la conveniencia de que se determine su celebración en una fecha fija, como se hace, por ejemplo, con la Navidad que se celebra anualmente el 25 de diciembre. En el año 1923 una proposición de un posible cambio fue presentada ante la Santa Sede, en tiempos del Papa Pio XI, quien no puso objeciones canónicas a la reforma propuesta, sin embargo, todavía hasta el presente, como podemos observar, la Pascua de Resurrección se mantiene como una fiesta movible.

Debemos entender que la cuaresma no debe convertirse en un tiempo de tristeza y melancolía; es más bien tiempo de meditación y cierto recogimiento, con alguna penitencia y ayuno, para recordar los cuarenta días cuando Jesús se retiró a meditar y ayunar antes de comenzar su vida pública después de su primer milagro, a petición de su madre María, de la conversión del agua en vino en aquella simpática boda en el pequeño pueblo de Caná. ¡Este es el tiempo ideal para las buenas obras en favor de nuestro prójimo! ¡Arriba corazones, en este tiempo especial hagamos algo especial por los más necesitados!

Nota bene.  S. Ignacio de Loyola dijo: “Omnia ad maiorem Dei Gloriam (Todo a la mayor gloria de Dios)

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