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La bomba GBU-43 usada por Estados Unidos en un bombardeo en Nangarhar, en el este de Afganistán, destruyó un complejo de túneles construido por los muyahidines durante la invasión soviética y mejorado por el grupo afiliado al Estado Islámico (EI) en el país que había aguantado otros bombardeos.

La principal base del EI en el país estaba ubicada en una zona montañosa en la parte más elevada del Valle Momand, en el distrito Achin, donde el grupo se refugiaba en un complejo sistema de túneles y cuevas, explicaron hoy a Efe autoridades de Nangarhar.

Todas las partes del complejo, de unos 300 metros de largo bajo el terreno rocoso y conectado con las laderas de las montañas del valle, quedaron completamente destruidos en el bombardeo, informó hoy el Centro Gubernamental de Medios e Información.

Zabihullah Zmarai, vicejefe del Consejo Provincial de Nangarhar, indicó a Efe que en esta zona los muyahidines construyeron búnkers y túneles en cuevas tras la invasión soviética de Afganistán en 1979.

Explicó que esos túneles se extienden por el valle y conectan las montañas de lado a lado a través de un intrincado sistema de conexiones.

Sin embargo en los últimos dos años, cuando el EI hizo su aparición en Afganistán, el grupo yihadista construyó otros túneles y expandió y mejoró el antiguo sistema de conductos existente, para hacerlo más resistente a los bombardeos en la zona.

Zmarai, que en varias ocasiones ha formado parte de las operaciones sobre el terreno de las fuerzas afganas, explicó a Efe que “las bombas pequeñas no eran capaces de destruir las cuevas del EI” al afirmar que la “gran bomba” era la esperanza para acabar con el grupo terrorista.

“La madre de todas las bombas fue usada en Achin contra el EI después de que varios bombardeos y ofensivas terrestres de fuerzas afganas y extranjeras no pudieran despejar el área”, indicó a Efe el portavoz del gobernador de Nangarhar, Attaullah Khogyanai.

Según el portavoz de la autoridad local, “decenas de ataques con drones contra esta base no habían tenido resultado” y al menos tres operaciones terrestres en los dos últimos años no habían podido despejar la base del EI con su estructura complicada.

“Ahora nuestras fuerzas tendrán más fácil manejar la amenaza en esta zona”, dijo.

Las palabras de Khogyanai contrastan con la información dada por el Gobierno afgano, que en junio del año pasado afirmó que el EI ya no suponía un “desafío” para la seguridad nacional, debido a que ha sido derrotado en gran parte de las áreas en las que permanecía activo en el país.

El ataque de ayer se produjo después de que el Gobierno de Afganistán afirmara esta misma semana que el número de insurgentes del EI en el país es inferior a 400 y que el año pasado abatió a unos 2.500 miembros del grupo, lo que redujo su presencia a sólo dos de las 34 provincias afganas

También la misión de la OTAN en Afganistán informó la semana pasada de que en los dos últimos años ha reducido a la mitad el número de miembros del grupo terrorista y en más de un 60 % el territorio controlado por el EI en el país.

El pasado día 6 un portavoz de la misión “Apoyo Decidido” de la OTAN, el capitán Bill Salvin, aseguró que el EI será derrotado en el país asiático durante el próximo año y que el territorio afgano no se convertirá en un lugar “seguro” para los combatientes del grupo terrorista.
EFE –

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