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La historia tras el nombre de una bebé real

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A los ingleses les encanta apostar. Y ocasiones como el nacimiento de la nueva princesa británica es una situación ideal para las casas de apuestas, que actualmente permiten arriesgar, por ejemplo, quiénes serán los padrinos de Carlota Isabel Diana, princesa de Cambridge (Charlotte Elizabeth Diana en inglés).

Antes de que su nombre se diera a conocer de forma oficial ayer, ya que el protocolo establece que la Reina es quien lo debe escuchar en primer lugar, las apuestas se centraban en el posible nombre de la cuarta en la línea de sucesión al trono británico.

De todas formas las opciones eran bastante limitadas, ya que existen ciertos condicionantes al nombrar a un bebé real.

A nivel general se establece que el nombre (al menos el primero) de un bebé real deber haber sido utilizado por un miembro de la realeza británica y poseer connotaciones positivas.

En otras palabras, no puede llevar el nombre de una figura polémica.

Dentro de esa lista se encuentran los nombres masculinos Alfred, Albert, George y Phillip, así como los femeninos Matilda, Victoria, Beatrice y Alice. Este último lideraba las apuestas hasta que fue superado por Charlotte, el nombre que finalmente fue escogido por los príncipes Guillermo y Catalina.

Charlotte significa “fuerte” y es la forma femenina de Charles (Carlos). Por ende, funciona tanto como un homenaje al actual príncipe de Gales como a la hermana de Catalina, Pippa Middleton, quien lleva Charlotte como segundo nombre.

Carlota fue el nombre de la esposa del rey británico Jorge III, quien ocupó el trono entre 1760 y 1820. También hubo varias princesas con ese nombre.

Los otros dos nombres de la recién nacida princesa también actúan como homenajes a miembros de su familia. Elizabeth es el nombre de su bisabuela y actual monarca, mientras que Diana es una referencia a su abuela paterna, la fallecida princesa Diana de Gales.

Si bien es difícil que acceda al trono, en caso de hacerlo podrá optar por cualquiera de sus tres nombres como denominación real.

Su apellido

La realeza no utiliza su apellido de forma habitual, aunque lo tiene. La casa real es la de Windsor, nombre que tomó en 1917 en reemplazo de su nombre original, la casa de Sajonia Cotburgo Gotha, con motivo del sentimiento anti-alemán despertado por la primera guerra mundial.

El matrimonio de la reina Isabel II con el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, quien por la vía materna desciende de la casa Mountbatten, estableció que a partir de 1960 sus descendientes lleven el apellido Mountbatten-Windsor.

Tratamiento formal

A pesar de disponer de su apellido para usarlo libremente, será más frecuente que se mencione a la bebé real con el nombre Carlota de Cambridge.

En 1917, el rey Jorge V, el mismo que decretó el cambio de nombre de la casa real a Windsor, determinó que solo el monarca, sus hijos y el nieto mayor nacido de su primogénito podían ser dirigidos como “su Majestad”.

Fue la reina Isabel quien permitió, a través de la aplicación de un tipo de poder legal especial, que todos los descendientes del hijo mayor del Príncipe de Gales puedan llevar el título de “su Alteza Real”.

Por lo tanto, tal como establece el protocolo, este sábado nació su Alteza Real, la princesa Carlota de Cambridge.

 

 

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