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Cuando a Sandra Pérez, madre de dos hijos y residente de Pembroke Pines se le diagnosticó cáncer en el seno izquierdo, fue inflexible sobre seguir la forma menos invasiva de tratamiento.

“Le dije al médico: ‘No me impoprta lo que usted haga, pero no quiero que me extirpe el seno’’’, dijo la agente de seguros de 49 años.

Cuando Sari Sosa, representante farmacéutica de Kendall, recibió la noticia que le cambió la vida de que tenía cáncer en el seno derecho, dijo que se “sintió completamente conmocionada”. A diferencia de Pérez, sin embargo, Sosa decidió que la mejor forma de atacar el tumor era extirpándose ambos senos.

“No quería estar en el mismo lugar luchando con las mismas preocupaciones dentro de unos años’’, dijo Sosa, de 46 años.

Estas dos reacciones diferentes resultan típicas de los pacientes de cáncer de seno en sus primeras etapas. Sin embargo, cada vez, las mujeres están escogiendo mastectomía profiláctica contralateral (conocida por sus siglas, CPM) —extirpar el seno saludable junto con el enfermo— en vez de sólo quitar el tumor y el tejido de alrededor, lo que se conoce como tumorectomía (las tumorectomías conllevan radiación después de la cirugía).

Según estudios, la tasa de CPM ha aumentado más de cinco veces desde 1998, impulsada más por la sobreestimación del riesgo potencial que por la tasa real de supervivencia. Este incremento ha causado preocupación en la comunidad médica.

“Es una decisión muy personal, pero me parece que algunas de estas decisiones se toman debido al temor más que por los hallazgos de las investigaciones’’, dijo el Dr. Mecker G. Moller, cirujano oncólogo y profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad of Miami (UM). “Hay sólo un pequeño porcentaje de pacientes de alto riesgo que se beneficiarían del CPM, basado en una predisposición genética. De cualquier modo, algunas pacientes no quieren seguir viviendo con esa amenaza sobre ellas. Lo que quieren es tener paz mental’’.

Sin embargo, la paz mental tiene su precio. Una mastectomía doble es un procedimiento potencialmente más riesgoso que una tumorectomía simple, en la cual los cirujanos extirpan el tumor y el tejido de alrededor pero dejan el seno intacto. Todavía más, escoger extirpar ambos senos para tratar el cáncer que afecta solamente uno no mejora la tasa de supervivencia en la mayoría de las mujeres.

Un estudio realizado por la Universidad Stanford sobre casi 200,000 mujeres de California a quienes se les diagnosticó cáncer de seno unilateral concluyó que la tasa de supervivencia de 10 años era casi idéntica —casi un 82 por ciento— para aquellas mujeres con una mastectomía doble, en comparación con las que habían escogido la cirugía de salvar un seno para quitar el tumor. Fue el primer estudio que se realizó y se publicó el mes pasado en el Journal of the American Medical Association, en que se comparan cirugías de cáncer de seno.

En el estudio, basado en datos que van de 1998 al 2011, poco más de la mitad de las mujeres se sometieron a una tumorectomía. El número con mastectomías dobles, no obstante, aumentó notablemente con el tiempo, y el incremento más grande se registró en mujeres menores de 40 años, un grupo donde una cirugía más invasiva subió de cuatro por ciento a 33% durante este período.

Las mujeres más jóvenes podrían escoger el tratamiento más agresivo porque tienen más años por vivir y quieren asegurar sus posibilidades, explicó la Dra. Carmen Calfa, oncóloga especialista en cáncer de seno del Memorial Breast Cancer Center en Broward. “Ellas quieren cerciorarse de que hicieron todo lo posible. La paz mental es algo muy difícil de cuantificar’’.

En general, las mujeres de la raza blanca con seguro privado y las que reciben atención en un Instituto Nacional de Cáncer son las que con más frecuencia buscan una mastectomía doble, concluyó el estudio. En contraste, las mujeres de minorías raciales y étnicas, así como las que tienen un seguro como el Medicaid, tienden más hacia una mastectomía unilateral. La extirpación de un seno se asoció con un mayor riesgo de muerte en el estudio, aunque los investigadores creen que ello podría deberse al tamaño del tumor, la etapa en que se halla la enfermedad y otros factores de riesgo socioeconómicos que podrían demorar el diagnóstico y el tratamiento.

Hay pocos casos en los cuales las mastectomías bilaterales se recomiendan. Desde luego, cuando hay cáncer en ambos senos, cuando los tumores son grandes, o cuando hay una mutación genética o cáncer inflamatorio. Algunas mujeres, como la actriz Angelina Jolie, se sometieron a una mastectomía doble profiláctica como una medida preventiva. Jolie tenía BRCA1, un gen que aumenta las posibilidades de padecer cáncer de seno y de ovario. Su médico le dijo que tenía un 87% de posibilidad de contraer cáncer de seno y su madre había muerto a causa de ello a los 56 años, según reportes de prensa.

Sin embargo, muy pocas mujeres caen en esa categoría de alto riesgo. En los casos donde el cáncer se encuentra sólo en un seno, la Red Nacional de Cáncer no aconseja extirpar el seno saludable, y recomienda que eso se considere en los casos de mujeres con alto riesgo.

Los resultados del estudio de Stanford no resultaron una sorpresa para los médicos, que habían señalado los mismos resultados con sus pacientes. Las investigaciones han demostrado que sólo entre el tres y el nueve por ciento de la mayoría de las mujeres que se someten a una tumorectomía o una mastectomía unilateral contraen cáncer en el otro seno.

“Se trata de un juego de probabilidades’’, dijo la Dra. Claudia Girón, directora asociada de Baptist Health Centro de Cáncer de Seno. “Se trata de tomar decisiones que pueden depender mucho de la persona. Como médico uno tiene que barajar muchos factores: la salud general de la paciente, las características del tumor, y hasta el apoyo social que tendría la paciente en el tratamiento a seguir’’.

Incluso con pocas posibilidades de contraer cáncer en el otro seno, el riesgo podría parecerle demasiado grande a algunas mujeres. El miedo a contraer cáncer en el seno saludable puede ser sumamente estresante, y podría afectar a la familia de la paciente y a su estilo de vida. Sosa, por ejemplo, dijo que no se arrepiente de su decisión.

Tras hablar con el especialista, se quedó con su decisión inicial de extirpar ambos senos. Aunque no tiene antecedentes familiares de cáncer de seno ni ninguna mutación genética, su cáncer de seno con estrógeno positivo “estaba creciendo a un ritmo muy rápido y según mi médico la terapia agresiva era la mejor opción’’.

Pérez, en cambio, está “absolutamente segura’’ de su tumorectomía.

“Pensé que por qué someterme a dos cirugías cuando no tenía que hacerlo’’, agregó.

La mastectomía bilateral no garantiza la supervivencia

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