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En la última semana, al menos 300 personas han muerto víctimas de ataques del Estado Islámico, 5 en Al Qaa (Líbano), 32 en un puesto de control en Al Mukala (Yemen), 44 en el aeropuerto de Estambul(Turquía), 28 en un restaurante de Dacca (Bangladesh) y al menos 157 en una zona comercial de Bagdad(Irak). Hoy mismo se han producido varios ataques en Arabia Saudita, con varios muertos, aunque todavía sin reivindicar por nadie.

¿Por qué se produce ahora este aumento de atentados del grupo extremista (a los que se podría sumar la masacre a tiros de Omar Mateen en Orlando (EEUU) el pasado junio también cometida en su nombre)? Lo cierto es que esta bárbara escalada del terror llevada a cabo por seguidores del Estado Islámico coincide con una pérdida del control de territorios por parte del grupo extremista.

Analistas consideran que esta ofensiva de los fanáticos del grupo terrorista forma parte de una reacción ante las amplias campañas militares que se desarrollan en Irak y Siria. Por un lado, fuerzas iraquíes tomaron recientemente Faluya (uno de los bastiones del grupo yihadista desde que se hizo con el control de la ciudad en enero de 2014). Y, por otro, en Siria, una coalición del ejército regular, rebeldes suníes y milicianos kurdos, apoyados por EEUU, avanzan hacia Raqa, capital del autoproclamado califato, habiendo dejado yaal menos 800 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

“Conforme la presión aumenta, creemos que el Estado Islámico va a intensificar su campaña de terror global para mantener su dominio en la agenda terrorista mundial”, advertía hace solo unas semanas en el Congreso de EEUU el propio director de la CIA, John Brennan.

Según estimaciones del coronel Steve Warren, portavoz de las fuerzas internacionales contra el Estado Islámico, el grupo terrorista habría perdido el 45% del territorio que controlaba en Irak (25,000 kilómetros cuadrados) y el 20% en Siria (9,000 kilómetros cuadrados). Ahora bien, como insistió en su comparecencia el director de la CIA, las derrotas sobre el terreno y en el campo de las finanzas “no han reducido la capacidad y el alcance terrorista del grupo”.

La ola de atentados que está teniendo lugar era algo que se esperaba. Además, coinciden con los preparativos del último día del ayuno del Ramadán, conocido internacionalmente por ser el mes en el que los musulmanes, por su fe y por sus creencias, practican el ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol.

La ola de atentados del Estado Islámico deja en una semana cerca de 300 muertos

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