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Ahora que esta semana celebramos el Día de las Madres, en Nigeria está ocurriendo la peor pesadilla que una madre pudiera confrontar: que sus hijos salgan un día para la escuela… y nunca regresen.

Decenas de madres nigerianas viven esa horrible realidad desde que el grupo islamista Boko Haram secuestró a 230 niñas, el pasado 14 abril.

Las manifestaciones se han sucedido en Nigeria, donde las madres exigen una respuesta del gobierno. Pero en vez de una respuesta contundente, la policía detuvo esta semana en la capital nigeriana a Naomi Mutah Nyadar, una de las manifestantes que lideran las protestas, lo que ha sido considerado como una maniobra del ejecutivo para frenar las manifestaciones.

El nombre del grupo militante islamista significa “la educación Occidental es un pecado”. El grupo se opone a que las mujeres sean educadas. Según ellos, las mujeres deben estar en casa cuidando a sus esposos, no en la escuela aprendiendo a leer y escribir.

Y mientras el gobierno cuenta sus pasos para hacer algo, aumentan los rumores sobre abusos por parte de los secuestradores, después de que una de las jóvenes que logró escapar relatase que sufrían hasta 15 violaciones al día.

Por suerte, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, telefoneó al presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, para ofrecer ayuda en el rescate.

El Gobierno nigeriano debe tomar medidas para asegurar que todos los recursos se pongan a disposición de rescatar a esas niñas. Es la única respuesta que asegurará que los derechos humanos de esas niñas sean respetados.

La peor pesadilla para una madre

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