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Lampard amarga la fiesta al Chelsea

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El Chelsea iba camino de asestar un duro golpe al Manchester City en la pelea por el título hasta que un jugador prejubilado por los blues, Frank Lampard, frenó a sus ex compañeros. Los londinenses nunca se hubieran imaginado que la cesión sorpresa del centrocampista al Manchester City, antes de recalar en su franquicia del New York City, acabaría volviéndose en su contra en un partido llamado a definir el resto de la temporada. Los blues tenían en su mano los tres puntos tras la expulsión de Zabaleta y el gol de Schürrle, pero Lampard apareció de la nada para amargar la tarde al equipo de sus amores.

Desde el inicio parecía un cruce abocado al empate, con dos técnicos optando en sus pizarras por una cautela relativamente lógica en septiembre, cuando el campeonato se encuentra en un estado embrionario. Mourinho eligió a William en lugar de Oscar y a Ramires en el medio campo, dos futbolistas más voluntariosos en tareas defensivas. Pellegrini optó por dos puntas, Agüero y Dzeko, al tiempo que inyectó músculo en el medio campo, con Fernandinho y Milner arropando a Yaya Touré y a Silva, pero también taponando espacios al Chelsea desde su propio campo.

Tampoco necesitaron emplearse a fondo para frenar a los de Mourinho. Los locales comenzaron teniendo la iniciativa del partido sin mayores amenazas a la portería del Courtois, en gran parte gracias al desempeño defensivo de los visitantes. De hecho, el físico fue la tónica del partido en la primera media hora. Sin grandes riesgos por parte de ambos conjuntos, conscientes de que se jugaban mucho demasiado pronto en el calendario. Fue significativo, por ejemplo, el marcaje de Kompany a Diego Costa y a todo jugador que se asomara a la frontal. La primera mitad se resumió en seis tarjetas amarillas y un tiro a puerta, todo un reflejo la actitud precavida los dos rivales.

La segunda parte arrancó con la misma cautela hasta que el City comenzó a acercarse con más ahínco a la portería de Courtois. Primero con un disparo de Fernandinho desde la frontal que se marchó desviado y después con un balón raso de Agüero que atrapó el guardameta belga.

Ante el mayor arrojo de los de Pellegrini, Mourinho retiró a William por Obi Mikel para contener junto a Matic las embestidas de los citizens y adelantó de la posición de Fábregas. También cambió a Ramires por Schürrle para buscar la portería de Hart.

El guión se decantó momentáneamente a favor del Chelsea con la expulsión de Zabaleta, que acabó viendo la segunda amarilla por agarrar del cuello a Diego Costa tras cometer una falta sobre el hispano brasileño. Una decisión arbitral muy protestada por la grada del Etihad Stadium pero que terminó precipitando un gol de Shürrle aprovechando en un contraataque la confusión reinante en el esquema de los locales. A escasos minutos del final, Lampard se encargó de congelar la sangre de sus ex equipo después de ser recibido con cánticos de la grada visitante cuando sustituyó a Kolarov. Un trago amargo para los hinchas blues después de desgañitarse con toda una declaración de amor para su leyenda.

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