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LeBron James, de nuevo en casa

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El 13 de mayo de 2010 dejó de ser el día del último partido de LeBron James con los Cavaliers para convertirse en el día del último partido de la primera época de LeBron James en los Cavaliers. Los Celtics ventilaron (94-85, 4-2 en la serie) a unos Cavs que se quedaban fuera de la final de la NBA por tercer año consecutivo y que estaban a menos de dos meses (8 de julio) de ver con ojos desorbitados cómo LeBron anunciaba en aquel infame especial televisivo, The Decision, que se llevaba sus talentos al sur de Florida. Desde entonces, dos cuatro finales y dos anillos para El rey y tres números 1 de draft para los Cavaliers…

Fechas: el 11 de julio de 2014 LeBron anuncia a través de una ya histórica carta en Sports Illustrated que vuelve a casa. Y el 5 de octubre ha jugado el primer partido de su nueva vida en el arranque de la pretemporada de los Cavaliers, en un Quicken Loans Arena donde la expectación era de partido oficial, y precisamente ante ese Maccabi al que hizo campeón de Europa David Blatt, el genio táctico que se estrena ahora en Cleveland y en la NBA con uno de los proyectos más sonoros de la historia y un sistema que por ahora, y aunque estén todavía conociéndose, tiene maravillados a sus nuevos jugadores.

LeBron llegó al pabellón escuchando “Holy Ghost” de Young Jeezy en sus auriculares, se cambió en el que fue su vestuario durante siete años y ahora vuelve a serlo y anotó su primera canasta a los 56 segundos de partido: un triple desde casi ocho metros que puso el empate a tres y que respondió a otro de Pnini. La nueva era había comenzado definitivamente en Cleveland.

El Maccabi, que ya perdió la Intercontinental ante el Flamengo en plena añoranza de Blatt (y de Rice, y de Hickman, y de…), resistió por delante un par de minutos (5-8) hasta que le sobrevino la primera carga de LeBron e Irving, a la que se sumaron en seguida los secundarios: Waiters, Thompson, Varejao… El partido acabó en el segundo cuarto con una lluvia de triples (LeBron, Irving, Love, Miller) que terminó con un Maccabi al que el partido le venía enorme. Y se le hizo eterno: 25% en tiros en el segundo tiempo con un 3/20 en triples después del casi 40 y 5/11 del primero.

El segundo tiempo ya fue para los otros, con Waiters acumulando tiros (más que nadie: 14 para 15 puntos) y Tristan Thompson sacando brillo a su estreno como center titular, con Varejao en el banco y Kevin Love de ala-pívot, con una de esas estadísticas gruesas que él suma con tanta facilidad: 14 puntos, 13 rebotes. El total en rebotes, 64-36, explica las diferencias de un partido entre equipos de distintos mundos: los 13 de Thompson en 19 minutos, 11 de Love en 22, 15 de Varejao en menos de 17…

El partido (recuerdo: primero de pretemporada) apenas mostró por lo demás destellos de lo que promete ser un equipo descomunal. El big-three conectó bien con un estilo colectivo y nada egoísta, de extra pass y hombros arrimados, que enlaza con el libro de estilo de Blatt y con este nuevo LeBron que ha dejado a un lado la peor parte de su propio culto a la personalidad. 12+4+4 para él, 16 y 5 asistencias para Irving y 8+11+4 para un Love que sólo tiró seis tiros por los once de LeBron y los trece de Irving. Arropados por Thompson, Varejao, Miller, Waiters, Marion y Haywood, no cuesta nada imaginar ya a estos Cavaliers como un equipo terrorífico que juega en transición rápida en cuanto puede y en el que Irving y LeBron hacen de cebo para las defensas con los demás jugadores haciendo ancha la pista y buscando tiros abiertos y Kevin Love ejerciendo de válvula de escape cerca de la línea de tres puntos.

En definitiva, buenas sensaciones para un equipo en el que todo va bien desde el pasado 11 de julio. Y en el que la sensación por ahora es que las cosas -aviso para Spurs, Thunder, Bulls y compañía- sólo pueden ir a mejor: El Rey ha vuelto a casa.

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