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Los Cachorros ganan el Juego 5 y siguen vivos en la Serie Mundial

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CHICAGO, IL - OCTOBER 30: Anthony Rizzo #44 of the Chicago Cubs (R) reacts after catching a foul ball next to David Ross #3 in the second inning against the Cleveland Indians in Game Five of the 2016 World Series at Wrigley Field on October 30, 2016 in Chicago, Illinois. (Photo by Jamie Squire/Getty Images) ** OUTS - ELSENT, FPG, CM - OUTS * NM, PH, VA if sourced by CT, LA or MoD **

Aroldis Chapman fue el héroe de la jornada dominical al sacar 8 y dar otra victoria a los Cachorros de Chicago de 3 carreras por 2 contra los Indios de Cleveland. Ahora el equipo de la ciudad de los vientos tiene 2 victorias, contra tres derrotas y sigue en la pelea.

Chapman subió al montículo cuando había un corredor en segunda y apenas un out, pero disipó la potencial carrera y el peligro en la séptima entrada al igual que en la octava, y en la novena lanzó a la cuenta de 1-2-3. El cerrador cubano trabajó contra 10 enemigos, a quienes dominó con 42 disparos, de los cuales 26 fueron a la zona del strike, y ayudó a que los Cachorros se hicieran de su primer triunfo en partido de Serie Mundial en el “Wrigley Field” desde el sexto partido del Clásico de Otoño de 1945.

Ya el diario The New York Times lo pronosticaba en su edición del domingo, de Chapman mucho depende el posible triunfo de los Cachorros. El zurdo que desertó de Cuba en 2009, cumplió la actuación de relevo más larga de su carrera.

El serpentinero de Cuba no había lanzado a partir del séptimo episodio desde el 2012, y logró ponchar al peligroso antesalista dominicano de los Indios, José Ramírez, que ya había conectado cuadrangular. “Me preguntaron si podía hacerlo y les dije que sí”, señaló Chapman, quien no emergía del bullpen en el séptimo desde 2012. “Me habían dicho que estuviera preparado y tenía enfocado para cualquier cosa. Estos son juegos muy importantes y hay que dejarlo todo”.

Casi 42 mil fanáticos estaban presentes para ver la actuación del cerrador cubano. Ponchó a José Ramírez, quien conectó un jonrón en el segundo, rozó de foul un ofrecimiento de 101 millas de hora en la esquina de fuera hasta que la pelota se depositó en el guante del receptor Willson Contreras para el último out.

“De alta tensión”, dijo el primera base de los Cachorros Anthony Rizzo al describir el juego. “Se exhaló profundo muchas veces. Cada pitcheo era más trascendental… Fue increíble. Una gran victoria, nos despedimos de esta afición con una victoria. Ahora tenemos que ir Cleveland y seguir ganando”.

Forzado por la imperiosa necesidad de obligar un sexto juego, el manager de los Cachorros Joe Maddon se copió del libro táctico de su contraparte Terry Francona al traer a su mejor relevista con un corredor situado en la intermedia, y Chicago aferrándose a una tenue ventaja 3-2.

Chapman, quien despide rectas de 100 millas por hora como si fuera un robot programado, entró por Carl Edwards Jr. con un out y ponchó a Ramírez. ¿Cómo? Una recta de 100 mph. Acto seguido, Chapman le propinó un pelotazo en la pierna a Brandon Guyer, pero acabó la amenaza al retirar a Roberto Pérez con un rodado por segunda que deleitó a la masa de fanáticos en el Wrigley Field de Chicago.

La noche apenas empezaba para Chapman, un abridor cuando inició su carrera en Cuba.

Colgó el cero en el octavo, al ponchar al puertorriqueño Francisco Lindor con un strike cantado, a la altura de sus rodillas: una recta de 101 mph en cuenta de 3-2, abortando la amenaza de los Indios, con un corredor en tercera.

Más expedito fue el noveno: retiró en orden a los tres bateadores. “Se le pidió una tremenda tarea y respondió”, dijo Francona. “Eso fue impresionante, fue como lo ha estado haciendo Andrew (Miller)”.

Francona aludía a otro zurdo, su infranqueable preparador de mesa que ha entrado temprano en varios juegos y el sábado fijó un récord de 29 ponches en la postemporada. Pero Miller no pudo lanzar esta vez.

Chapman, quien compartió bullpen con Miller con los Yanquis de Nueva York hasta que fueron canjeados en julio, exhibió su potente arsenal. De sus 49 lanzamientos, 15 alcanzaron las 100 mph o más. Sumó cuatro ponches para elevar a ocho su acumulado a lo largo de cinco innings en tres apariciones en la Serie Mundial.

“Es algo que no te puedes dar el lujo de hacer durante la temporada sin desgastar a un pitcher”, comentó Maddon. “Pero había hablado con Chapman antes del juego. Sabía que tenía que estar preparado en el séptimo inning. Todo eso lo teníamos planificado”.

Todo estaba tan bien urdido que Maddon lo mandó a batear en el octavo, pese a que el cubano sólo había tenido dos apariciones previas al plato en sus siete años de trayectoria en las mayores. “Es alguien acostumbrado a sacar tres outs”, dijo el abridor de los Cachorros Jon Lester. “Estaba inspirado. Todos nosotros estábamos inspirados para superar esto”.

Chicago fabricó sus carreras con un racimo de tres en el cuarto, inaugurado por un jonrón solitario de Kris Bryant por el izquierdo ante Trevor Bauer, el abridor de Cleveland. Rizzo prosiguió con un doble, avanzó con un sencillo de Ben Zobrist y anotó la segunda con un sencillo a la antesala de Addison Russell. Con las bases llenas, David Ross bateó un elevado de sacrificio para la tercera anotación, la decisiva.

Pasada media hora tras el final del juego, los aficionados de Chicago seguían en el estadio cantando eufóricos al despedir a los jugadores que brindaban entrevistas en el terreno.

Tras un día de descanso, los equipos reanudarán su pulseada el martes en el Progressive Field. El derecho Jake Arrieta abrirá por Chicago ante Josh Tomlin.

Para poder conquistar su primer cetro desde 1908, los Cachorros deberán ganar dos juegos fuera de su casa. Solo tres equipos en la historia de la Serie Mundial han podido darle la vuelta a un 3-1 adverso, incluyendo victorias de visitante en los últimos dos duelos, con los Piratas de Pittsburgh como los últimos en conseguirlo, hace 37 años.

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