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Los Golden State Warriors (GSW) derrotaron a los Denver Nuggets (DN) 118-105 e igualaron el mejor arranque histórico de la NBA al sumar su decimoquinto triunfo consecutivo. De este modo, en la próxima jornada ante Los Ángeles Lakers los de Oakland tendrán en sus manos inscribir su nombre en lo más alto y alcanzar cotas jamás vistas desde que se iniciara dicha competición.

El mérito de los GSW no es fruto del azar: no solo ganan, sino que también saben jugar bien. Es una conjunción óptima entre el baloncesto en equipo europeo, junto con la capacidad atlética y física más característica de la liga americana. Y eso, para el amante de este deporte, sabe a gloria. Los GSW son un verdadero equipo.

Obviamente ese mesías del básquet llamado Stephen Curry, que hoy por primera vez en toda la temporada anotó menos de veinte puntos, es un regalo tanto para su equipo como para cualquier aficionado. Tiene una calidad excepcional, como tantos otros han habido a lo largo de la historia de la NBA. Pero ese killer de mirada angelical tiene un séquito que no se queda atrás en cuestión de calidad. Todos aportan.

Y es que Klay Thompson, Draymond Green, Harrison Barnes, Andre Iguodala, Andrew Bogut, Festus Ezeli y el resto hacen de estos GSW uno de los mejores equipos de baloncesto de la historia.Tienen un juego alegre, rápido, solidario (hoy anotaron los doce jugadores y sumaron 35 asistencias) y sorprendentemente efectivo (52.8% en tiros de campo, incluido un 15-29 (51.7%) en triples), materializando aquella máxima de hacer fácil lo difícil. Un verdadero placer.

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