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La reservada Melania Trump le dio este lunes a millones de estadounidenses una oportunidad de formarse una opinión más elaborada sobre su posible futura primera dama.

En su discurso en horario estelar de la primera noche de la Convención Nacional Republicana, Melania habló de su vida, sus valores como madre y de lo gran presidente que sería su marido.

“Donald quiere representar a todo el mundo, incluidos los hispanos, los afroestadounidenses, los asiáticos, los pobres y la clase media”, dijo la inmigrante de Eslovenia en uno de los fragmentos que generaron más entusiasmo entre los delegados que la escuchaban desde las gradas del estadio Quicken Loans Arena.

La esposa de Donald Trump dijo que buscaría un rol en la promoción de la infancia y las mujeres, dos áreas tradicionalmente del interés de las primeras damas: “Si tengo el honor de servir como primera dama usaré ese maravilloso privilegio para tratar de ayudar a la gente en este país que más lo necesita”.

A su discurso le faltaron anécdotas o algún pasaje memorable, pero la fotogénica Melania consiguió el propósito de la campaña de Trump: ser la gran protagonista de la noche y preparar el ambiente para los tres días restantes de convención.

En un momento que provocó risas entre el público, Melania recordó que lo que queda de campaña no será aburrido: “Sin la emoción y el drama esto no sería una competición en la que está Trump”, dijo.

Melania fue presentada por su marido como una “impresionante madre e increíble esposa” y en un gesto inusual éste se retiró rápidamente para no robarle la atención.

Melania Trump, inusual protagonista, promete ser una primera dama tradicional

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