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La versión de los New England Patriots que jugó la noche del lunes en Miami fue muy parecida a la que este equipo presentó en el juego inaugural de la temporada 2017.

Tras ser apaleados en la Semana 1 en el estreno de su título del Super Bowl LI por los Kansas City Chiefs, los Patriots reaccionaron con dos victorias consecutivas y 10 en sus siguientes 11 juegos.

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El mal juego que tuvieron los Patriots y la derrota por 27-20 ante los Miami Dolphins es una llamada de atención que le llega muy a tiempo a Tom Brady y compañía, justo antes del duelo ante los Pittsburgh Steelers y en el que prácticamente se disputará la primera siembra de la AFC en Playoffs.

Después de caer ante los Chiefs, los Patriots enfrentaron a unos New Orleans Saints que también tuvieron un inicio de temporada complicado y más tarde enderezaron el camino.

La situación es similar para el equipo de Bill Belichick de cara al duelo ante los Steelers, que si bien lograron una impresionante victoria al remontar a los Baltimore Ravens, no lucieron dominantes a la defensiva sin la presencia del linebacker Ryan Shazier, recientemente operado de una lesión en la espalda.

Sin duda, Bill Belichick trabajará en estos días en aspectos en los que los Patriots fallaron notablemente en Miami y que ante Pittsburgh no se pueden dar el lujo de repetir por una sencilla razón: aun sin Shazier en el campo, la defensiva de los Steelers es más demandante que la de los Dolphins.

New England se fue en blanco en 11 conversiones de tercera oportunidad. Es la primera vez que los Patriots no consiguen un primero y 10 en tercera oportunidad desde la Semana 5 de la temporada 1991. Brady fue presionado con insistencia y sufrió dos intercepciones en pases en los que sus receptores tenían la marca encima.

A la defensiva, la intensidad de los Patriots estuvo lejos de la que mostraron durante su racha de ocho victorias, en la que promediaron sólo 11.9 puntos en contra por partido y en la que no permitieron más de 17 puntos a sus rivales.

Los Steelers han ganado sus últimos ocho encuentros y su ofensiva, comandada por Ben Roethlisberger, promedia 33.2 puntos en sus últimos cuatro encuentros y lo más importante, “Big Ben” no es Jay Cutler.

La llamada de atención le llegó temprano a los Patriots, que deben responder a una inesperada derrota como lo hicieron hace tres meses, aunque ahora, sin margen de error.