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Mujer de 91 años que triunfa en Silicon Valley

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Imagínate que a los 91 años todavía sigues desempeñándote en el trabajo de tus sueños. Esto es exactamente lo que está haciendo Barbara Knickerbocker-Beskind, diseñadora y pionera en el campo de la terapia ocupacional que actualmente trabaja en Silicon Valleyen la creación de productos para la población de adultos mayores.

Barbara le contó a la BBC cómo surgió su pasión por la invención.

“Durante la Depresión no teníamos dinero para comprar nada, así que desde el principio todos tuvimos que aprender a aportar soluciones. Y así hacíamos de todo, excepto zapatos y lentes.

Mi padre fue uno de los primeros 100 hombres que trabajaron para el FBI, pero cuando yo tenía un año perdió su empleo y no tuvo trabajo durante siete años.

Nos mudamos con mi abuela, una mujer de 80 años a la que no le gustaban los niños. Nunca sonreía. Pero yo era muy feliz con mis padres.

Mi padre era un agudo observador de su ambiente y mi madre era muy creativa. Y yo seguí el ejemplo.

Como no teníamos dinero para comprar juguetes los hacíamos nosotros. Coloqué dos llantas de coche juntas para crear un caballo mecedor y aprendí mucho sobre gravedad porque me caí muchas veces.

A los 10 años supe que quería ser inventora, pero mi asesor vocacional en el colegio me dijo que en la escuela de ingeniería no aceptaban mujeres, así que me inscribí en economía del hogar.

Cuando me gradué en Artes Aplicadas y Diseño en la Escuela de Economía del Hogar de la Universidad de Syracuse (EE.UU.) en 1945, fui muy afortunada cuando me aceptaron en el programa de entrenamiento de Terapia Ocupacional (TO) del ejército. Eso fue lo que realmente lanzó mi carrera.

En esa época las terapeutas ocupaciones utilizaban materiales de artesanía -curtiduría, telares y carpintería- para activar las manos y piernas de los pacientes que regresaban de la guerra.

Como terapeuta ocupacional en el ejército hubo muchas cosas que tuve que concebir porque eran únicas para las necesidades de cada paciente, tanto adaptar el equipo al paciente como adaptar los dispositivos a cada uno de ellos para hacerlos independientes y capaces de tomar una cuchara, tenedor o utensilio de escritura. En ese entonces teníamos muchas epidemias de polio.

Recuerdo específicamente a uno de mis pacientes de polio: un comandante de vuelo que salió de Hickam Field en Hawái con un escuadrón de nueve aviones.

Se enfermó tan rápido que cuando llegó a la Base Aérea de Travis en California, ya estaba paralizado.

Tuvieron que desatornillar el cinturón de seguridad para poder sacarlo. Y nunca volvió a caminar.

Trabajé con él, ayudándole a usar las órtesis en las piernas y diseñando un aparato para que pudiera pararse y trabajar en una mesa.

Era uno de muchos pacientes del Centro Médico del Ejército Walter Reed, donde estuve situada durante tres años.

Durante las epidemias de polio cualquier soldado o personal o dependiente de los cuerpos aéreos que viviera en al este de Mississipi llegaba allí.

Los que estaban al occidente de este punto eran tratados en el Hospital Letterman del ejército en San Francisco”.

Pionera

“En 1966, cuando tenía 42 años, me retiré del ejército como comandante y entré en la práctica privada. Fui la primera terapeuta ocupacional que hacía esto en Estados Unidos. Siempre fui una pionera.

Trabajé con niños con trastornos de aprendizaje. Quería desarrollar equipo que fuera atractivo para ellos pero también que los ayudara a mejorar su equilibrio.

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