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Oportunidad de oro aprovechada por Andy Murray. En el emblemático All England Club, el escocés se quedó con Wimbledon por segunda vez, al vencer por 6-4, 7-6 (3) y 7-6 (2) a Milos Raonic. Con Novak Djokovic en el camino hace un gran rato, el británico ratificó su favoritismo y se quedó con la corona sin complicaciones.

El duelo de estilos se marcó rápidamente, con Raonic buscando acortar los puntos a puro saque y derecha, mientras que Murray intentaba neutralizar con slice y tiros liftados. Así, el escocés logró desnivelar en el séptimo game cuando aprovechó la chance de quiebre (1/3 en este parcial contra el 0/0 de su rival) y se adelantó 4-3. Dominio que mantuvo para llevarse 6-4 el primer set.

Ya en el segundo, el escocés tuvo sus chances de quebrar y quedarse con el parcial bastante antes, pero fue en el tiebreak donde marcó un claro dominio, se adelantó 6-1 y lo terminó cerrando 7-3, dejando atrás cualquier tipo de dudas y condicionantes externos que implican una final de estas características en su territorio.

Era tal el dominio de Murray, que los primeros dos break points para Raonic llegaron recién en el quinto game del tercer set. Sin embargo, el británico reaccionó con creces y se mantuvo en ventaja, a pesar de que se le hacía complejo jugar con el servicio del canadiense. Sin embargo, el escocés marcó clara ventaja, nuevamente, en el tiebreak, que lo gró llevarse, sin complicaciones, por 7-2 .

Campeón en el All England en 2013 (también oro olímpico un año atrás), Murray afrontaba su tercera final consecutiva en Grand Slam, habiendo cedido las dos primeras del año justamente ante Djokovic.

El escocés ahora tiene un récord de 3-8 en partidos decisivos de un torneo grande, los anteriores duelos, siempre con los mismos dos rivales: 2-5 con el propio serbio y 0-3 ante Roger Federer.

Por eso, para Murray su cuarta vez en la final de Wimbledon era bien diferente, ya que partía como favorito ante un Raonic a quien venció cinco veces en el último año y medio (sin derrotas) y además superó hace solo tres semanas, también en césped, en la final de Queen’s.

Para Murray fue todo bien llano, camino al título: de sus seis encuentros previos, en cinco ganó en sets corridos. Solo “se complicó” en cuartos, frente a Jo-Wilfried Tsonga, estirándose hasta un quinto set después de haber ganado los dos primeros. Pero prevaleciendo en esa recta final por 6-1.

En los bancos, además, hubo un duelo aparte: Lendl vs. McEnroe. El checo volvió a trabajar con Murray justamente desde Queen’s (marcha invicta hasta aquí), después de haber conquistado dos títulos Major y el oro olímpico en sociedad. McEnroe se sumó como asesor de Raonic para la gira de pasto, junto a Carlos Moyá y Riccardo Piatti.

En sus épocas de circuito, se enfrentaron 36 veces, con ventaja de 21-15 para Lendl. Además, se cruzaron 10 veces en Grand Slams (7-3 Lendl) y tres de ellas en finales (2-1, también a favor del checo). En Wimbledon, no obstante, un solo antecedente: semifinales de 1983, triunfo en sets corridos de McEnroe.

Esta vez, el que escribió otra página en la historia del tenis mundial fue Andy Murray.

 

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