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Paco Jémez: El ilusionista cobarde

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Paco Jémez es un vendedor de ilusiones. Prometió un Cruz Azul “valiente y ofensivo” en la Liguilla, pues luego de tres años de no llegar a esta instancia el objetivo primordial es no “cagarla”…

Sin embargo, en la Ida de los Cuartos de Final ante el América, las palabras del técnico español quedaron en el olvido y la playera azulcrema fue respetada de sobremanera por el conjunto local.

Al minuto 30, el mediocampista de las Águilas, Matheus Uribe, fue expulsado por una artera entrada sobre Julio César Domínguez, indigna para cualquier futbolista, lo que le abría la puerta a los celestes en su intento de sacar una ventaja considerable en casa.

Pero es Cruz Azul… Y es Paco Jémez. Ni siquiera la motivación que Chuy Corona impregnó al atajar el penalti (muy mal cobrado) de Oribe Peralta fue suficiente para generar una reacción desde la banca cementera.

El rival estaba entregado, América apostaba a un contragolpe o a una genialidad gestada desde los botines de Darwin Quintero o el propio Oribe. Más allá de eso, renunció a jugar y su objetivo central fue no salir en franca desventaja del Azul.

La Máquina jugaba en mediacancha con tres futbolistas de vocación meramente defensiva: Baca, Silva y Peñalba (este último con cierta salida al frente). Por si fuera poco, improvisado como lateral izquierdo estaba el Cata Domínguezen detrimento de un especialista como Adrián Aldrete; es decir, había pocas opciones para generar juego o intentar profundizar.

A Jémez no le corría prisa más allá de que resultaba evidente la ausencia de ideas en su equipo. Martín Rodríguez no pesó por ninguno de los costados, Édgar Méndez estuvo extraviado, y Felipe Mora era un náufrago a la deriva en el eje de ataque.

Nada de esto provocó una reacción inmediata de Jémez, pues fue hasta el minuto 26 de la segunda parte cuando por fin se decidió a probar alternativas. Ángel Mena y Martín Cauteruccio ingresaron al campo para tratar de abrir al América, pero el tiempo fue insuficiente y un Agustín Marchesín gigante impidió el tanto celeste.

No es el primer partido en el que el estratega de Cruz Azul, de antecedentes ofensivos y partidario de la valentía, muestra una cara totalmente opuesta… La de un técnico cobarde. Ante Monarcas y Veracruz apostó a defender cuando estuvo al frente en el marcador.

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