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CIUDAD DEL VATICANO.- Las potencias occidentales recibieron ayer el respaldo del Papa en sus llamados al presidente ruso, Vladimir Putin, a colaborar en la estabilidad de Ucrania, envuelta en un conflicto separatista de las regiones vecinas a Rusia. Durante una audiencia privada en el Vaticano, Francisco le pidió ayer “un esfuerzo importante y sincero” para lograr la paz y lo invitó a “respetar” los acuerdos de Minsk para poner fin al baño de sangre.

“El Santo Padre le dijo que hay que comprometerse con un esfuerzo importante y sincero para obtener la paz. Los dos reconocieron (…) también que las partes se deben comprometer con los acuerdos de Minsk” para lograr la pacificación del país, señaló el Vaticano al término de la reunión, de 50 minutos, en la biblioteca privada del Papa.

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“Como era predecible debido a la situación mundial, la conversación se centró en el conflicto en Ucrania y la situación en Medio Oriente”, precisó el Vaticano en un comunicado de prensa. Francisco y Putin estuvieron de acuerdo sobre la necesidad de “garantizar la vida” en Medio Oriente, sobre todo en Siria e Irak, a todos los sectores de la sociedad, “incluso a las minorías religiosas y a los cristianos”, agregó.

Durante el tradicional intercambio de regalos, Francisco le obsequió a Putin un medallón de bronce que representa el “ángel de la paz”, el ángel que “gana todas las guerras” y que es “solidario con todos los pueblos”, le explicó. También le dio su exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, publicada en 2013, un “texto con reflexiones religiosas, humanas, geopolíticas y sociales”.

El presidente ruso le regaló a su vez un bordado en oro de la famosa catedral de San Salvador de Moscú, a cargo del patriarcado ortodoxo. “Era una iglesia que fue destruida durante el régimen soviético y que hemos reconstruido”, dijo Putin.

El jefe del Kremlin llegó con más de una hora de retraso a la cita con el Papa, debido a que acumuló demoras durante su permanencia en Milán, donde visitó la Exposición Universal y se reunió con el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

Durante la visita relámpago a Milán, Putin negó que su país se haya convertido en un paria internacional luego de ser expulsado del G-8 o Grupo de los Ocho (reconvertido en G-7) y sufrir sanciones económicas por su respaldo incondicional a los separatistas armados de las regiones de habla rusa en Ucrania.

“Ustedes preguntaron por nuestras relaciones con el G-7. No tenemos relaciones con el G-7”, dijo en conferencia de prensa. “Teníamos un punto de vista alternativo, pero nuestros socios decidieron que no necesitan este punto de vista alternativo”, agregó sin explicitar su relación con los separatistas ucranianos, el punto de la discordia.

De todos modos, subrayó, Rusia es miembro del G-20, de la Organización de Cooperación de Shanghai y del grupo de los Brics, donde convergen Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica. “Podemos desarrollar otros formatos”, afirmó Putin.

El premier italiano subrayó la importancia de activar “integralmente” los acuerdos de Minsk y matizó que es “la única divergencia” que tienen con la dirigencia rusa. “Es una verdad objetiva decir que necesitamos tener a Rusia en la línea del frente con la Unión Europa y Estados Unidos para abordar las amenazas globales”, dijo Renzi.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters.

Pedido a Putin por la paz en Ucrania